Así era Ramón, el anciano que murió por el puñetazo de un conductor novel

Tenía 81 años y una rutina bien definida, marcada en gran medida por la enfermedad de su mujer, aquejada de alzhéimer desde el año pasado. Cada mañana, Ramón la despertaba, la ayudaba a vertirse y a asearse, y la acompañaba al centro de día. Compraba el periódico, el pan y hacía algún recado. Todo el barrio conocía la historia de Ramón y Amalia. Por eso todavía no dan crédito, tal y como recoge El Español. El martes, cuando él cruzaba, como tantas veces, el paso de cebra que hay frente a la farmacia, tuvo una discusión con un conductor novel que casi le arrolla. La riña se saldó con un fuerte puñetazo propinado por el joven, un golpe que a Ramón le costó la vida.  

El conductor permanece en prisión sin fianza, después de entregarse a la policía horas después del suceso. Se le imputa un delito de homicidio doloso y se piden para él hasta 15 años de cárcel. En su declaración, alegó que tan solo empujó a Ramón, y se niega a identificar a la mujer que le acompaña en el coche explicando que se trataba de una prostituta, también según El Español. La vida de ambos se ha truncado, pero la de Ramón lo ha hecho de forma irrevocable.

Su vida transcurría sin demasiados sobresaltos. Toda una vida de trabajo que giraba ahora en torno a los cuidados de su esposa. Ramón sufrió un ictus hace tres años, del que había logrado recuperarse. No podía hacer esfuerzos y debía cuidarse; de ahí sus visitas diarias a la farmacia, donde controlaba su tensión y sus niveles de azúcar. Todos sus vecinos lo recuerdan, como un hombre amable, pulcro en sus modales. Siempre con su bigote blanco perfectamente recordado y su ejemplar del ABC bajo el brazo.

Dos ramos de flores recuerdan, asidos a un poste, lo que sucedió el martes junto al paso de cebra de la farmacia de Ramón. En el mismo lugar donde los vecinos que presenciaron la disputa trataron de reanimar al anciano. En el mismo lugar al que el Summa acudió rápidamente a socorrer a Ramón, sin éxito. Sus tres hijos, todavía en shock, y Amalia, le están diciendo hoy el último adiós, arropados por sus vecinos de Torrejón de Ardoz.