Quiso Ignorar Que La Habían Agredido Sexualmente, Pero Su Cuerpo No Le Dejó

Esa noche Stephanie Giorgi salió con sus amigos; como cualquier otra noche, una de esas en la que empiezas a beber por la tarde y te lías. A todos nos ha pasado. Pero, al final, aquella ocasión no iba a tener nada de normal. A dos días de su 27 cumpleaños, Stephanie fue agredida sexualmente por el conductor del taxi que la llevaba a casa.

En un momento de la noche, sus colegas le aconsejaron irse, así que le pidieron un taxi que la llevara de vuelta. Lo único de lo que se acuerda es de entrar en el coche y llegar a su casa antes de comenzar a hablar con el chófer, del que no logra recordar su cara. A la mañana siguiente, consiguió hilar en su mente lo ocurrido gracias a algunos flashes que le vinieron, para finalmente darse cuenta de que fue “agredida sexualmente por el taxista”, aseguró Stephanie a Cosmopolitan.

Una vez logró encajar todas las piezas de lo ocurrido, Giorgi decidió guardarlo para sí y reprimir la experiencia. Temía que la culparan por ir borracha. Así que se encerró en sí misma, preocupada por cómo podrían juzgarla a su alrededor. “A la gente que intentó hablar conmigo la rechacé”, cuenta.

La sorpresa llegó cuando meses después, mientras se duchaba, se percató de que su pelo se caía de una manera fuera de lo normal. Tras visitar a su médico y ver en los análisis de sangre que todo estaba aparentemente bien, Stephanie se dió cuenta de que su cuerpo estaba reaccionando al trauma a través de un desorden por estrés, causante final de su alopecia. “Porque como yo no lloré, mi cuerpo lloró por mi”, dice. “Mi cuerpo me estaba diciendo ‘hey, tienes razón al pensar que eso no estuvo bien. Y si no piensas en ello, te daremos algo más sobre lo que pensar. Mi cuerpo me estaba hablando”.

Así que, tras haber perdido el 65% de su melena, Stephanie decidió raparse para comenzar a llevar peluca. “Fue como un soplo de aire fresco; pude respirar de nuevo”, cuenta. Ya no tendría que volver a ver cómo día tras día su pelo acaba en el suelo; como un macabro recordatorio. Asumió que era algo que se escapaba a su control y también aceptó lo que tuvo la desgracia de vivir, y sobre todo: que no fue culpa suya. “Si pudiera susurrarme en la oreja aquella mañana y hablarme a mi misma, me diría que me mantuviera firme y que me defendiera. Lo que ocurrió no estuvo bien. Ojalá pudiera decirme: ‘no, no está bien, y ve a contárselo a alguien ahora mismo’".

I don't really know what to say. Wish I could provide an awesome caption but I got nothing.

A video posted by Stephanie Giorgi (@thestephaniegiorgi) on

Ya es duro cargar con las heridas que deja una agresión sexual, como para tener que recordarlo día tras día con tan solo mirarse al espejo. Pese a ello, Stephanie ha decidido afrontarlo con fortaleza para sobrevivir. No es fácil reponerse y aceptar este tipo de situaciones en la que se culpabiliza a la propia víctima. Por eso, ella quiere que cualquier chica que esté pasando por algo similar sepa que no está sola: “Yo te creo. Yo creo en lo que te ocurrió y no es culpa tuya. No te avergüences de ti misma”.