Tú también puedes detener la venta de refugiados y migrantes en Libia

Parece el macabro relato histórico de aquellos tiempos en los que la lacra de la esclavitud seguía presente a lo largo y ancho del mundo, pero está ocurriendo ahora mismo, mientras lees estas líneas: migrantes subsaharianos que tratan de cruzar el mar Mediterráneo y alcanzar costas europeas son secuestrados por milicias mafiosas de Libia y vendidos como esclavos por una cantidad comprendida entre los 200 y 500 euros por persona. Los hombres, por lo general, como mano de obra para realizar trabajos en condiciones inhumanas. Las mujeres, una vez más, utilizadas como esclavas sexuales.

El futuro de estas personas resulta poco esperanzador. Las mafias dominan la región a su antojo debido al desgobierno que sufre el país, Europa forma a la guardia costera libia para evitar que los migrantes lleguen a sus costas, el gobierno libio prohibe a las oenegés que prestan ayuda humanitaria entrar en sus aguas, y, para colmo, un barco de ultraderecha devuelve a los migrantes a Libia. Una conjura colectiva que termina con estos 20.000 refugiados retenidos y amontonados en escasos metros cuadrados, sin acceso adecuado a agua, comida y atención médica. Y, en muchos casos, siendo víctimas de ese deplorable negocio que les pone precio a sus vidas y sufriendo torturas.

"Tenemos decenas de testimonios que nos cuentan las espantosas condiciones que han vivido en Libia. Nos cuentan cómo son retenidos y hacinados en centros controlados por milicias, cómo les obligan a llamar a sus familias para pedir un rescate para 'pagar' el viaje. A uno le quemaron el brazo mientras estaba al teléfono con su familia para que lo oyeran gritar", relataba el pasado noviembre al diario ABC el director de la ONG Proactiva Open Arms, Óscar Camps. Un reportaje de la CNN a finales de año también daba fe de la triste situación que están viviendo estas personas inocentes.

Una situación que, unida a la cada vez más mermada capacidad de trabajo de las oenegés en la zona, nos obliga a un acto de responsabilidad humana: hacer un llamamiento a los líderes libios y europeos para que dejen de mirar hacia otro lado y frenen esta barbarie contra los derechos humanos. Un ‘stop’ firme a la detención y venta de refugiados y migrantes en Libia. Pon tu granito de arena y firma la petición de Amnistía Internacional para que, esta vez sí y de una vez por todas, la esclavitud se convierta en un macabro relato histórico del pasado. Uno que nunca podremos perdonarnos del todo.


Crédito de la fotografía Taha Jawasi/Amnistía Internacional.