Así es la primera impresión que das según los rasgos de tu cara

La ropa, el pelo o la forma de caminar. Hay multitud de aspectos que crean en nuestro cerebro la primera impresión sobre una persona y el grado de confianza que nos genera. Sin embargo, un grupo de científicos de la Universidad de Princeton (Estados Unidos) ha ido más allá y ha analizado cómo los rasgos de nuestra cara influyen en que los demás piensen que somos más o menos agradables o agresivos. En general, no vas a poder hacer nada para cambiar si tienes la cara más redonda o estrecha (a no ser que tengas mucha pasta y un buen cirujano), pero sí hay algunos que puedes perfeccionar para caer bien a la primera.

Para evitar sesgos raciales e impresiones racistas, los investigadores analizaron solo rostros blancos

"Nos formamos estas impresiones inmediatas de la gente, simplemente no podemos evitarlo", explicaba Alexander Todorov, profesor de psicología de la Universidad de Princeton, al medio online Business Insider. El equipo de Todorov ha modificado diferentes tipos de caras a través de un ordenador para que un grupo de estudiantes pudiera evaluar las impresiones que les dan. Así, han conseguido delimitar cuáles son los rasgos que generan más confianza, agresividad, debilidad o dominación.

Las caras de la derecha resultan más dominantes y agresivas

Por ejemplo, asociamos la 'cara de bebé' –redondeada, con unos ojos relativamente grandes y redondos y una proporción más grande del cráneo a la barbilla– con aspectos como la ingenuidad, la honestidad, la amabilidad e, incluso, la ingenuidad. Por otro lado, entendemos que la gente dominante tendrá unas facciones más duras y un tono de piel menos pálido. Sin embargo, es curioso notar cómo una simple sonrisa hace aumentar el nivel de confianza y extroversión en un rostro. 

La confianza y la amabilidad aumentan de izquierda a derecha

Todorov explica que estos patrones pueden ser imprecisos y que cada persona tendrá, probablemente, una impresión distinta sobre la misma cara debido a sus propios sesgos y vivencias. De hecho, precisa que algunas personas tienen el llamado 'efecto halo', según el cual una cualidad, defecto o comportamiento lleva implícito otros tantos. Por ejemplo, a menudo creemos que la gente atractiva probablemente será amable, inteligente y de confianza. Sin embargo, el estudio también muestra cómo todos estos rasgos o actitudes faciales pueden influir en aspectos tan concretos como nuestra intención de voto, el poder de convicción, etc.

Sabiendo esto, hay que recordar que este estudio se basa en las primeras impresiones, así que no juzgues un regalo por su envoltorio. Es mucho mejor buscar tiempo para conocer lo que hay dentro.