El Presidente De Turquía Cree Que Lo Democrático Es Matar Al Que No Piensa Como Él

La pena de muerte es un tema extremadamente controvertido en nuestro mundo que todavía muchos países como Estados Unidos o China aplican aunque la tendencia es ir eliminándola. Sin embargo en Turquía, país que lleva años reivindicando su carácter pacífico, europeísta e intentando ingresar en la Unión Europea (UE), ahora ha decidido que, tal vez, sea el mejor momento de volver a instaurarla.

Quien dice Turquía, dice su presidente conservador Tayyip Erdogan, que después del golpe de estado fallido en su país la semana pasada considera que la solución es volver a instaurar este tipo de castigo, algo que le cerraría completamente las puertas de la UE.

Lo peor es que esta medida, supuestamente,  se llevaría a cabo en nombre de la democracia. Más de 7.000 personas han sido detenidas desde el intento golpista de un grupo de militares que fue frustrado por la gente que salió a la calle. "El pueblo está diciendo para qué voy a quedármelos y alimentarlos en las cárceles", ha declarado el líder turco sobre los golpistas detenidos cuando miles de ciudadanos fieles al gobierno de Erdogan pedían la pena de muerte para los opositores como Fetulá Gülen a las puertas de la residencia presidencial en Istanbul el martes por la mañana.

En caso de que esta iniciativa siguiera adelante y fuera aprobada por el parlamento, Turquía, que dejó de castigar con la muerte en 2004, sería expulsada automáticamente del proceso de integración de la Unión Europea. Angela Merkel se lo dejó claro a Erdogán en una llamada telefónica, según Al Jazeera. Pero eso no parece preocuparle, ya que él está centrado en la purga contra el poder militar y otros detractores.