Cómo Presentar Algo Que Todo El Mundo Quiera Escuchar

En muchas ocasiones, es más importante el cómo que el qué. De las mejores charlas que he podido escuchar, pocas veces he visto a alguno de los comunicadores llevar más de 10 palabras escritas. Seguramente tiene que ver con que si creas una muy buena presentación pero la expones por escrito, estás obligando a tus oyentes a realizar una acción que implica un triple esfuerzo: leer, escuchar y entender. La clave para conseguir llegar a la gente debe requerir solo un esfuerzo: el de atender. Si consigues que quien te oiga te atienda y se involucre en lo que estás contando, será todo tuyo.

Aquí te dejamos 5 claves que, si las pones en práctica en tus presentaciones, conseguirás con mayor facilidad que todo el mundo quiera escucharte.

Conceptos

Elige un máximo de 2 conceptos que quieras que se lleven grabados en la cabeza, organiza la presentación en torno a ellos y escríbelos sin nada más en una hoja. A poder ser, no escribas mucho más en toda la presentación.


Humor

Sin lugar a dudas, si consigues hacer reír a quien te escucha, es la primera señal de que están siguiendo tu argumentación. En su dosis adecuada, es la manera más sencilla de conectar con la gente, hacer que se relajen, llamar su atención y hacerles ver que como mínimo van a pasar un rato agradable. El humor, en la mayoría de las ocasiones, se encuentra en lo cotidiano: en saber reírse de uno mismo y en saber detectar qué situaciones pueden hacer a los demás sentirse identificados con lo que estás contando.


Realidad

Hace un par de años, asistí a una conferencia impartida por Shiza Shahid, CEO de la Fundación Malala. En esa sala, éramos unas 10.000 personas completamente en silencio durante unos 90 minutos, escuchando cómo explicaba la historia de Malala sin absolutamente ningún apoyo gráfico o multimedia: con lo único que contaba era con su propia voz. La clave, sin duda, fue su naturalidad y la realidad desde la que habló, que hizo que nos involucráramos de manera inevitable en esa fascinante historia.

Las pequeñas historias o anécdotas son un factor importante para darle un hilo conductor a aquello que estás contando, y ayudan a acompañar a tus oyentes a donde quieres llevarlos.


Imágenes

Dicen que "una imagen vale más que mil palabras", y eso es completamente cierto. Y si no que se lo pregunten a Instagram. En primer lugar, con una imagen eliminas cualquier esfuerzo por parte de quien te escucha, pues solo tiene que seguir mirando. En segundo lugar, las imágenes permiten crear metáforas, que son en muchos casos aspiracionales y cuidadosamente seleccionadas, lo que permite darle un estilo definido a tu presentación.


Aprendizaje

Si, además, consigues que quien te escucha descubra por sí mismo ciertos puntos que quieras destacar, no lo olvidará nunca. Hace tiempo alguien me dijo que la mejor forma de que una persona no olvide algo es que lo aprenda por sí misma. Crea algún juego de interacción sencillo con una simple pizarra de papel, o con preguntas y respuestas, en el que puedas ayudar a tu oyente a aprender o entender por su propio pie algún aspecto al que quieras llegar. Recuerda que, si lo consigues, nunca lo olvidará.