La policía se infiltra en una red social de pederastas para desmantelarla

Un millón de internautas llegaron a acceder a uno de los mayores foros de pedófilos y pederastas de la Deep Web conocido como Childs Play. Allí gozaban de total impunidad hasta que una unidad especializada en abuso infantil de la policía australiana la ha desmantelado por completo hace unos días. Una larga y compleja operación de investigación que ha requerido que varios policías se hicieran pasar por pedófilos, e incluso compartieran material visual en la red, durante casi un año.

Fue el periódico noruego Verdens Gang (VG) fue el que descubrió lo que estaban haciendo los agentes australianos durante una investigación sobre este sitio web en la que rastreaban sus orígenes y participantes. El trabajo de los periodistas les llevó hasta Queensland, Australia, y más concretamente hasta Task Force Argos, la unidad de la policía que estaba investigando Childs Play y que había detenido a su cabecilla por la violación de una niña de cuatro años en Estados Unidos tres meses atrás.

Benjamin Faulkner y Patrick Falte, administradores de los sitios web Childs Play y Giftbox respectivamente, fueron detenidos en 2016 por la violación de una niña de cuatro años en Virginia (EE.UU)

Después de aquello, los agentes suplantaron la identidad de Benjamin Faulkner, el administrador de la web (más conocido como WarHead), para poder detener a otros integrantes y violadores de menores. Así, la policía australiana tomó la decisión de seguir manteniendo la actividad en la web como si no hubiera sucedido nada, publicaba imágenes de abusos infantiles incentivando a otros a generar material y consumirlo. Gracias a que los agentes habían encontrado una forma de rastrear la identidad de los participantes informáticamente, se pudo detener a pedófilos y pederastas.

El periódico inglés The Guardian estima que entre 3.000 y 4.000 de los usuarios de Childs Play eran activos y que aproximadamente 100 eran los que grababan violaciones a niños para después compartirlas en la red social de pederastas. Aunque algunas voces han cuestionado el método de la policía australiana teniendo que sumarse a la distribución de pornografía infantil, gracias a ello se ha podido ayudar a muchas personas.

El inspector y jefe de la operación, Jon Rouse, afirmó a The Guardian que había llevado a "rescates significativos de niños en todo el mundo" y el arresto de "delincuentes sexuales importantes". Los agentes aseguran que ya se han abierto investigaciones en hasta 12 países.