Las Peores Torturas De La Historia De La Humanidad

En España tenemos que estar orgullosos de unas cuantas cosas. La primera, deberíamos celebrar que vivimos en un país tremendamente igualitario, en el que cualquier persona puede llegar a ser presidente del Gobierno o a alcalde de Madrid.

Ejemplo 1:

Cada vez que dices la palabra "Bárcenas" un billete de 500 se convierte en uno de 5.
Cada vez que dices la palabra "Bárcenas" un billete de 500 se convierte en uno de 5. Los 495 restantes aparecen en una caja B desaparecida.

Ejemplo 2:

Zapatero fue un Presi simpaticote. A pesar de haber rematar a España en su miseria, quizás le saludaría si le viera por la calle.
Zapatero fue un Presi simpaticote. A pesar de rematar a España en la nuca de su miseria, quizás le saludaría si le viera por la calle.

Ejemplo 3:

HOLA BUENOS DÍAS
HOLA BUENOS DÍAS

Pero hay más, mucho más que decir en buen nombre de nuestra gran nación. Cuando hacemos una cosa, la hacemos bien. Cojonudamente, que dirían los ilustrados de la RAE. Por ejemplo, las cazas de brujas. De acuerdo, nosotros no inventamos la Inquisición (fueron los franceses), pero sí la supimos llevar a cabo mejor que nadie.

Fíjense en la cara del pobre quemado. Es como que no le importa, no va con él, pasa de todo. Debe tratarse de un brujo.

Fíjense en la cara del pobre quemado. Es como que le da pena lo que pasa pero tampoco quiere hacer un drama. Otro soldado se acerca por la izquierda para avisar que "Ojo no era este tío que nos hemos equivocao que movida tete xD LOL"

Y es en el marco de esta caza de brujos, hechiceros, pecadores de la pradera, homosexuales y demás enemigos de la Iglesia que se desarrollan las más fascinantes, crueles e imaginativas torturas que la Humanidad ha visto. Dentro vídeo.

Ok, esto es de 2 fast 2 furious, pero vaya, se trata de una tortura medieval, aunque no he encontrado vídeos de esa época. Veamos unos cuantos ejemplos de las perversas mentes de los inquisidores y otros cracks del sufrimiento.


La cuna de Judas

Muuuuuy desagradable. Esta mal llamada silla tiene una forma piramidal puntiaguda, en la que se sentaba a sospechosos de crímenes (sodomía, por ejemplo) haciendo encajar el extremo afilado por el ano/genitales. Se usaba para arrancar confesiones. Seguramente es la última silla en la que muchos se han posado.


Revienta estómagos

Simple: se metía un embudo en la boca del reo y se enchufaba agua hasta decir basta. El problema es que el pobre desgraciado no podía decir nada, porque estaba muy ocupado viendo cómo sus torturadores saltaban encima de su barriga para reventarle el estómago después de haberle metido litros y litros y litros del líquido elemento. Los lectores más perversos ya habréis imaginado que pueden utilizarse sustancias más desagradables.


 El toro de Falaris

Terriblemente ingenioso. Se introduce al torturado en una escultura metálica de un toro hueca por dentro mientras se enciende una hoguera bajo el férreo animal. Los gritos de desesperada abrasión humana se traducen en bramidos de bóvido al salir por el hocico. Tremendo. [Esta tortura aparece en Immortals, película que ya es un tormento por sí mismo].


La cabra salada

Fuera bromas. Se untaba de sal los pies del condenado para que una cabra se los lamiera. La aspereza de su lengua llegaba incluso a atravesar la piel del reo hasta el hueso. Lo que un principio son cosquillas acaba como infinito sufrimiento.


Escafismo

La peor de todas. Se introduce al condenado en una caja de madera con espacio para sacar cabeza y extremidades. Se le mantiene con vida alimentándolo a la fuerza. La muerte vendrá de los gusanos de sus propias heces, que le devorarán poco a poco. Los persas tenían una modalidad interesante: sustituían el cajón por un estómago de caballo.


El drama de ser mujer en la Inquisición

Igual que ahora, pero con diferente intensidad: las mujeres eran las que sufrían las peores torturas de largo.

· Extirpación de pechos

Mastectomía improvisada con estas tenazas.

· Peras vaginales

Utensilio enfermizo que se abría al entrar en la vagina.

· Violación

No hace falta decir nada más.