Un Paso Más Contra La Mutilación Genital Que Todavía Sufren Millones De Mujeres

Imagínate que a los siete años tu propia familia accede a mutilarte los genitales, causándote un dolor inimaginable y un sinfín de problemas físicos y psicológicos que durarán toda tu vida. Esta práctica, la ablación, sigue vigente hoy, por tradición y presión social, en 29 países africanos y de Oriente Medio. Sin embargo, este lunes el Parlamento Panafricano por fin ha decidido prohibirla, y terminar con el horror que han sufrido millones de mujeres durante años. 

El Parlamento de la Unión Africana (representando a sus 50 estados miembros) ha acordado trabajar con las Naciones Unidas para prohibir y erradicar esta tradición tan discriminatoria y peligrosa, así como para eliminar el matrimonio de niñas menores de 16 años.

Actualmente, viven entre 100 y 140 millones de mujeres y niñas en todo el mundo que han sido sometidas a la mutilación genital. Aunque en algunos casos existe legislación en el país contra esta barbaridad (como en Gambia o Kenya), se sigue llevando a cabo, en general, antes de que cumplan los 10 años. Incluso en Europa decenas de miles de niñas sufren esta violación de su salud y su integridad, porque sus familias las mandan de vuelta a su país para someterlas a ello. Países como Gambia, Mauritania, Sudan, Egipto y Nigeria están entre los países donde más se practica.


Una pesadilla sin justificación

Los tipos de Mutilación Genital Femenina (según la Organización Mundial de la Salud) van desde extirpar labios interiores y exteriores y/o el clítoris (clitoridectomía), hasta coser casi totalmente los labios (infibulación) dejando solamente un orificio para los periodos y la micción. Los problemas de salud que esto conlleva, tanto psicológica como físicamente, hacen que los riesgos de la ablación vayan más allá de la infección. En muchos casos, esta pesadilla llega a causar la muerte a causa de las condiciones de vida insalubres en las que se encuentran. Para las que sobreviven quedan la esterilidad, infecciones constantes, problemas para concebir, complicaciones durante el parto y otras muchas consecuencias que acarrearán toda la vida.


¿Cómo puede aceptar esto una madre?

El arraigo cultural de esta práctica es el principal impedimento para prohibirla. Aunque resulte difícil de creer, muchas familias acceden a destrozar la vagina a sus hijas por ser aceptados socialmente. Estos ritos todavía se asocian con la pureza pre-matrimonial y, en algunos casos, se busca eliminar la libido de la mujer mediante la extirpación del clítoris para evitar "comportamientos ilícitos".

Pese al trabajo comunitario de muchas ONG, esta tradición está tan consolidada que la desinformación hace que muchas madres africanas no se opongan a ella. Como dato sorprendente, en Guinea, Sierra Leone y el Chad hay incluso más hombres que mujeres en contra de la MGF.

Sea o no parte de la cultura en algunos países, no solo es un atentado directo contra los derechos humanos sino una muestra más de la sumisión de la mujer y la cosificación de sus genitales en manos de tradiciones misóginas. El Parlamento Pan-africano tiene carácter consultivo y sus decisiones no se pueden imponer. Se requiere la colaboración estatal y sobretodo, de las comunidades locales para evitar que millones de niñas pasen por esto cada año. La presión internacional es importante, pero todavía queda mucho camino por recorrer casa a casa.