El Papel Que Decide Si Eres O No Persona

La pobreza llevada al extremo. La sensación, casi palpable, de no formar parte de este mundo. El ser una sombra sin importancia. Esto es lo que les sucede a unas 200.000 personas en Argentina, 160.000 menores de 17 años, según Jorge Álvarez, presidente del Instituto Abierto Para el Desarrollo y Estudio de Políticas Públicas (IADEPP). ¿Por qué? Muy sencillo. No tienen documento de identidad, así que para el estado son 'invisibles'. Familias enteras sin derechos ni recursos económicos que no tienen más futuro que el de caminar por las calles sin rumbo esperando la nada. Un día tras otro.

Eso pasa al no haber sido registrados por sus padres al nacer. En Argentina, la inscripción de un niño debe hacerse durante los primeros 40 días de vida en el Registro Civil del barrio de nacimiento. Pasado este tiempo, los padres pueden inscribir al niño como ciudadano hasta los 12 años siempre que dos testigos garanticen el vínculo entre padres e hijo. Si pasada esa edad y todavía no se ha inscrito al chaval, será un juez el que autorice esta inscripción, con abogados de por medio. Y, si se llega hasta este punto, pueden pasar años hasta que le den el carné de identidad al chico.

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Sin DNI es como si no existieran, por lo que no tienen ningún tipo de derecho fundamental: no pueden estudiar más allá de primaria, recibir atención médica, obtener ayudas sociales, conseguir un contrato laboral ni votar. Todo lo hacen en negro, en una economía sumergida en la que las drogas y los trapicheos triunfan entre los adolescentes. Los llamados NN (No Nombre) son los principales consumidores de paco, la droga más barata que contiene restos de cocaína, bicarbonato y veneno para ratas. Son los más vulnerables a caer en la peor drogadicción, cuando lo más normal es que a lo que estén enganchados estos chavales es a la vida, una vida que a ellos se les ha negado. Están vetados para todo lo que requiera identificación de algún tipo.

¿Cuál es el motivo?

Es fácil dar de alta a un recién nacido en Argentina. Tras el parto, el hospital se encarga de registrar en unos documentos el nacimiento, papeles con los que los padres han de acudir al Registro Civil. El problema está en la gran superficie del país y en que muchas personas viven lejos de las grandes ciudades o en la periferia de estas y, debido a su bajo nivel económico, se les hace muy complicado llegar al centro de la ciudad. A ello hay que sumarle el desconocimiento debido a la ‘pobreza’ cultural, ya que muchas de estas personas no conocen ni tan siquiera que hay que dar de alta a sus hijos en un registro.

Si nos dijeran que esto sucedió en los años más oscuros de Argentina sería incluso normal, pero estamos hablando de que es algo que pasa hoy, en 2016, en barrios no tan alejados de Buenos Aires. La Fundación Microjusticia Argentina y el IADEPP han lanzado la campaña #IndocumentadxsCero para que todos los argentinos tengan acceso a un documento de identidad que los reconozca como ciudadanos pero, de momento, y a pesar de haberlos recibido, el gobierno tiene otras prioridades. Dar el primer paso para acabar con la extrema pobreza de muchos argentinos parece no estar entre las urgencias de Macri.