Países En Los Que Ser Mujer Es Una Soberana Putada

En nuestro mundo, ser mujer está jodido. Una estadística lo deja claro: pese a que el porcentaje de mujeres y hombres en el planeta es prácticamente igual, el número de mujeres pobres es muy superior. El 70% de las 1.000 millones de personas que viven en extrema pobreza son mujeres. Si, encima, a eso le añadimos la existencia de numerosos gobiernos que, a través de leyes o simplemente haciendo la vista gorda, se esfuerzan para hacer que la vida de ellas sea un infierno, nos encontramos con un escenario en el que ser mujer es, en palabras claras, una putada. Algo que va contigo, que no puedes escoger ni cambiar. Esta es una selección de unos pocos países (solo una pequeña muestra) en los que, por sistema, tienes la vida más difícil por nacer mujer.

Rusia

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El país más extenso del mundo ha sido noticia hace un par de semanas por la última ley contra las mujeres que su parlamento pretende aprobar. Impulsada por una de las pocas mujeres diputadas rusas, la presidenta del Comité sobre Familia, Mujer y Asuntos Infantiles, Elena Mizulina, la propuesta legislativa pretende que la violencia doméstica pase de ser juzgada por el código penal, a ser enjuiciada mediante el código civil. ¿Y eso qué significa para los que no tenemos ni pajolera idea de derecho? Pues que los hombres que peguen a sus mujeres serán juzgados como delincuentes comunes, como si robaran en un supermercado.

De este modo, si "solo" pegan a su mujeres una vez al año, tendrán que pagar una multa de 500 euros, cumplir entre 10 y 15 días de arresto o hasta 120 horas de trabajos sociales. Este borrador de ley, aunque pueda parecer inverosímil, cuenta con 368 votos a favor, uno en contra y una abstención en el parlamento ruso... ¡Un fuerte aplauso para los diputados rusos y un fuerte aplauso para Mizulina, la mujer que, además, ha impulsado leyes que persiguen a los colectivos LGTBI como si fueran zampaniños!

Todo esto por no hablar de que en Rusia el artículo 253 del código laboral no permite a las mujeres llevar a cabo trabajos que requieran un "gran esfuerzo", como ser mineras. Eso es, que sigan siendo princesitas a las órdenes de su macho.


India

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Lo de este país que muchos occidentales visitan por su espiritualismo y la paz que, dicen, allí se respira, es para ponerse a llorar. En la India es legal el aborto (algo positivo). El problema surgió cuando los médicos pudieron determinar el sexo de los futuros nacimientos gracias a las tecnologías ecográficas. En una sociedad extremadamente patriarcal, la llegada al mundo de un varón es una bendición, mientras que las mujeres suponen una carga para las familias. Es por esto que cada vez son más frecuentes los abortos cuando se sabe que el bebé será niña, produciendo así un problema de consecuencias demográficas casi irreversibles: en el año 2011, por ejemplo, en este país nacían 918 mujeres por cada 1.000 hombres (unas 30 menos de lo habitual).

Pero la cosa no termina aquí. Pese a que desde el año 1960 están prohibidas las dotes (dinero que tiene que pagar la familia de la esposa a la del marido para que ella sea protegida) en la India sigue llevándose a cabo esta tradición a espaldas de la ley. Ahora juntemos todo: cada vez hay menos mujeres, pero para un hombre no tener esposa es una gran vergüenza y muchos jóvenes en edad de casarse compran (sí, la palabra es la correcta) a su cónyuge a familias pobres; hay pocas solteras en la India. Así, cuando los padres de ella no pueden asumir la dote, la familia del marido amenaza con asesinar a la mujer. Como las familias de ellas son pobres y no pueden pagar el dinero, empieza el chantaje. Si no pagan tras la primera amenaza, el marido le da a la esposa una paliza; si siguen sin pagar, le quema la cara con ácido, y si la familia definitivamente no paga, el marido asesina a su esposa.


Finlandia

Cuando alguien quiere dar a sus argumentos políticos una mayor veracidad, lo mejor que puede decir es: "es lo que se hace en los países nórdicos, es lo mejor". En España tenemos escandinavitis, una enfermedad en la que todo lo que venga de esos países helados es bueno de por sí, sin discusión. Pese a esto, si nos fijamos en la violencia doméstica la cosa cambia un poco.

En Finlandia, el porcentaje de mujeres de más de 15 años que confiesan haber sido víctimas de la violencia machista se sitúa en el 47%. Has leído bien: 1 de cada 2 mujeres ha sido agredida. Según un estudio del Centro Reina Sofía, estas agresiones se deben al alto abuso de alcohol y drogas. Atendiendo a los números, parece que lo de Finlandia es terrorífico. Aún así, debemos preguntarnos si estos datos no se deben a que, en ese país, hay una mayor educación sexual y, por ello, las mujeres tienen mucho menos miedo a afirmar que han sido atacadas. Reflexionemos sobre ello.


Las mujeres están jodidas en todo el planeta. Y es cierto, en algunos países sufren más que en otros. Sin embargo ahora no nos pongamos gallitos porque en España la cosa tampoco es para tirar cohetes. El recorte de fondos destinados a la protección de las víctimas de violencia machista ha disminuido en un 21% desde el año 2011. A eso hay que añadirle que el 67% de las mujeres maltratadas decide no acudir a la ley para denunciar al agresor. Súmale que 12 de cada 100 mujeres de más de 16 años reconocen haber sufrido violencia física o sexual a lo largo de su vida, y tendrás la postal de un país que, a veces, tampoco es para mujeres.