Oxford Dará Cursos Obligatorios Sobre Qué Hacer Cuando Te Agreden Sexualmente

Los años universitarios nos marcan. Para bien o para mal, cambian nuestras vidas. Las llenan de anécdotas míticas, graciosas, de nuevos amigos, nuevos conocimientos... Pero, por desgracia, también pueden pasar cosas difíciles de olvidar en el peor de los sentidos. El medio británico The Telegraph publicaba, hace un año, una estadística propia que sacaba a la luz algo muy preocupante: un tercio de las estudiantes del Reino Unido ha sufrido agresiones sexuales en la universidad. Y lo que es aún peor, alrededor de un 40% de las víctimas no presentó denuncia, quedando así los hechos ignorados incluso por parte de familiares y amigos.

Universidades como Cambridge intentaban luchar contra este problema ya en 2014, haciendo obligatorios los talleres y las clases sobre consentimiento sexual para los recién llegados. En definitivauna manera de ofrecerles herramientas para saber cómo reaccionar ante situaciones que agredan su intimidad, su dignidad y su seguridad. Este curso, la de Oxford se suma a esta iniciativa.

En 2015, The Telegraph publicaba sus datos acerca de este tipo de abusos, cosa que desató una polémica que en realidad ya hacía años que había estallado, pero que entonces sufrió un repunte: se cuestionaba si las universidades británicas, tan prestigiosas por otra parte, estaban actuando correctamente. Si las agresiones sexuales debían ser sólo una cuestión de interés policial o si estas instituciones también tenían que esforzarse por la prevención y, llegado el caso, atención a las víctimas. En la prensa aparecieron casos de mujeres que contaban lo que les había sucedido en relación a este tema, en universidades de buena reputación,  incluida Oxford. Al respecto, el Sindicato Nacional de Estudiantes -NUS por sus siglas en inglés- lanzó la campaña #StandByMe, pidiendo que se derogara una serie de directivas que había en las universidades del Reino Unido -llamadas Zellick- y que, según este sindicato, protegían a los agresores sexuales. El objetivo del NUS era mejorar el apoyo universitario a las víctimas de abusos y lograr que se desarrollasen unas nuevas guías de denuncia y de castigo para estos actos.

Como decía Susana Amoah, miembro del NUS, "nos enfrentamos a una crisis nacional de agresiones sexuales en los campus. Las universidades fallan constantemente en lo que se refiere a los sistemas de denuncia, procedimientos disciplinarios y apoyo a los afectados. Es muy preocupante que los estudiantes no sepan dónde acudir o sientan que no se les va a tomar en serio si denuncian".

Por aquel entonces, ya se habían dado algunos pasos. En concreto, en la Universidad de Cambridge, que estableció, en 2014, que los nuevos estudiantes de la mitad de sus facultades tenían que atender, obligatoriamente, a una serie de talleres sobre consentimiento sexual. Se reunían en grupos de unas 30 personas y, durante media hora, hablaban sobre ese tema, trataban de definirlo y de eliminar algunas suposiciones arraigadas en el machismo.

En aquella misma época, el NUS también había puesto en marcha los talleres "I Love Consent", que se impartían en algunas universidades del Reino Unido. La asistencia era voluntaria y su objetivo principal era tratar el consentimiento sexual: dónde está la frontera entre ser violada o no, cómo negarse a tener relaciones sexuales, cómo evitar situaciones peligrosas...

La obligatoriedad de estos cursos se ha ido extendiendo a diferentes universidades del Reino Unido, y este año ha sido Oxford quien se ha sumado y ha decidido que los novatos tienen que saber todo lo bueno que les espera, pero también los posibles peligros a los que, desgraciadamente, puede que se tengan que enfrentar. La iniciativa ha cruzado fronteras y a ella también se ha sumado el Trinity College Dublin, en Irlanda.

Pero la medida no está calando fácilmente en la sociedad. De hecho, está causando mucha controversia. Hay gente que piensa que son clases paternalistas, que alumnos de esas edades ya no necesitan ese tipo de educación. Por eso, algunos estudiantes están saliendo a protestar por esta nueva obligatoriedad o deciden no acudir a los cursos y los talleres para denunciar su desacuerdo. Según los detractores, esa iniciativa presupone que todas las mujeres son víctimas potenciales y todos los hombres posibles agresores.

Pese a las divergencias, parece que es una tendencia que se va a ir viendo cada vez más en diferentes universidades, y no sólo en Europa, también en algunas de Estados Unidos, especialmente en California. En España, este año, el Ayuntamiento de Pamplona, durante los Sanfermines, lanzó la campaña del "No es no", dirigida a evitar las agresiones sexuales que se producen habitualmente en esas fiestas, donde normalmente las víctimas son jóvenes. Habrá que ver si, finalmente, la iniciativa se extiende también a nuestras universidades.

Crédito de las imágenes: Tejvan Pettingerroga muffinSteve Rhodes.