Tu opinión tiene un precio y los clubes de fútbol muchos millones que gastar

El escándalo de la empresa contratado por el F.C Barcelona para influenciar la opinión de sus seguidores ha desatado una tormenta que debería hacernos reflexionar

Campañas de difamación en Twitter, insultos a Piqué y Xavi en Facebook, memes ridiculizando al candidato a la presidencia Víctor Font y millones, muchos millones para mantener la maquinaria de los bots y las fake news en marcha. La estabilidad del Barça de Bartomeu ha estallado por los aires esta semana tras la publicación de una exclusiva información de la Cadena SER. Según documentos aportados por la la emisora, el club catalán tendría contratada a la empresa de comunicación I3Ventures por un millón de euros para crear estados de opinión en las redes favoreciendo a la actual junta directiva con críticas al expresidente Laporta, a míticos culés como Guardiola, Puyol o Xavi, el candidato Víctor Font y a jugadores de la plantilla como Piqué y Messi.

El bombazo de la noticia ha sido tan grande que ha hecho temblar los cimientos del club de fútbol con la mayor facturación del mundo, pero, ¿cómo controlan la información en redes los equipos de fútbol más poderosos? Millones de aficionados se expresan en redes para comentar los partidos donde pueden criticar a los futbolistas que cometen algún error. Sin embargo, es un terreno donde los dirigentes de los clubes tienen cada vez más poder gracias a la viralización de información falsa. 

Cada vez más información, cada vez menos rigor

En su última rueda de prensa, el entrenador argentino del Leeds United, Marcelo Bielsa, salió en defensa del portero Kiko Casilla sobre las críticas virales de sus errores que recibe en redes sociales. “El solo hecho de que una sola opinión sea pública y muchas opiniones piensen parecido le da una influencia a esa opinión que debe ser considerada como una particularidad del tiempo actual que nos toca vivir. Siempre la opinión tuvo valor si está sustentada por información. La opinión de quien hace periodismo de investigación vale más que la del que no hace periodismo de investigación. Las opiniones valen y todo el mundo puede opinar, pero deberíamos otorgarle el peso justo”, declaró. 

Twitter se ha abierto como un nuevo espacio comunicativo en el deporte. En El dominio Mundial. Elementos del poder y claves geopolíticas, Pedro Baños: “Aunque brinden fuentes alternativas que proporcionan otras visiones de los hechos, la cuestión que surge es quién controla de verdad estas redes. La manipulación puede estar igual de presente o incluso más acentuadas que en grandes cadenas de comunicación con relatos interesados disfrazados de noticias”.

Se trata de un inédito terreno en disputa y un nuevo campo de juego en el que han aparecido nuevas voces en la creación de la opinión pública, y donde los propios jugadores funcionan como empresas de comunicación y no necesitan a los medios tradicionales para hacer llegar su mensaje a los aficionados. En el libro colectivo dirigido por la activista Simona Levi #FakeYou Fake news y desinformación se explica cómo a lo largo de la historia los grandes productores de desinformación no han sido los ciudadanos comunes sino los gobiernos, instituciones, grandes fortunas y corporaciones y medios de masas que son los que tienen medios para hacerlo: Follow the money. Si ponemos el focus en el lucro, se penalizará los pagos y cobros por viralización de información sin garantías de veracidad. Hace falta crear un marco normativo que desmantele el negocio de la desinformación y acabe con la impunidad de fabricantes y viralizadores de noticias falsas y desinformación”. 

Hablamos de lo que ellos quieren

El flujo de informaciones deportivas en esta red social es inmenso. Durante un Clásico entre Real Madrid y Barcelona se escriben alrededor de 10 millones de tuits. Ante tal cantidad de contenido creado por los usuarios podemos caer en el falso espejismo cibefetichista de libertad en estas redes, ya que nos dan la oportunidad de acceder a la nueva esfera pública sin los filtros de los medios de comunicación del establishment. Sin embargo, el poder de los dirigentes de los clubes de fútbol en redes es cada vez mayor gracias a cuantiosos contratos opacos de reputación y posicionamiento en el negocio de la desinformación. A partir de botnes (redes de bots) se emite información falsa. Son cuentas robotizadas que actúan siguiendo criterios programados en un algoritmo con fines desestabilizadores. Participan en discusiones generando ruido, distorsionando y manipulando la realidad con intervenciones automatizadas en trending topics, hashtags y menciones. 

Y, aunque el escándalo del Barça ha explotado esta semana, el flirteo de los clubes con la manipulación de las opiniones a golpe de talonario viene de lejos. En el año 2015 Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, tuvo que declarar como testigo en la Operación del PP. El club blanco había contratado a la empresa Eico de Alejandro De Pedro, conseguidor de la Púnica del PP, por 300.000 euros. De Pedro creó un diario falso llamado DiarioBernabéu, que se usaba para presionar al entrenador Ancelotti para alinear a Gareth Bale y criticar a árbitros, rivales y al expresidente Ramón Calderón, siguiendo instrucciones directas del presidente del Real Madrid sobre los contenidos para contrarrestar la información negativa del equipo. Así lo reconoció en el juicio uno de los periodistas contratados, Javier Iglesias, hoy coordinador de la sección de deportes de OKDiario de Eduardo Inda y que intervenía en el Chiringuito de Josep Pedrerol. 

En ese sentido, el periodista deportivo Santiago Segurola fue uno de los primeros que sufrió las consecuencias de las nuevas formas orquestadas en redes sociales y dejó de tuitear en la etapa de Mourinho. Lo primero que hizo el entrenador portugués al llegar al Real Madrid fue fichar a Eladio Paramés como jefe de prensa personal. “Aparecía con un pitbull como avatar en Twitter y se dedicaba a masacrar a los periodistas críticos”, explica Segurola. “Convirtió Twitter en un infierno. Yo pensé para qué voy a estar si sólo me va a agriar el carácter y me va a meter en broncas que no me interesan. Además, en ese mundo está todo está conducido y manipulado. El señor Florentino Pérez cuenta con gánsteres que se dedican a desprestigiar a ciertos periodistas y te genera una cantidad de problemas. En la calle hasta te insultan. ¿Para qué voy a estar si no me va a generar nada bueno?”, se preguntaba en una conferencia en la Universitat Pompeu Fabra. 

Solo son algunos ejemplos directamente extraídos del mundo del fútbol, pero la manipulación de las informaciones se extiende a muchos otros ámbitos como la política, por ejemplo. Habría que preguntarse hasta qué punto estamos informados en Twitter y cómo podemos vigilar lo que dice y hace el poder. Solo así podremos determinar si nuestra opinión es realmente libre y genuina o no.