Nomofobia: ¿Cuánto Tiempo Eres Capaz De Aguantar Sin Mirar El Móvil?

Coges el móvil para mirar la hora. Enciendes la pantalla, miras el reloj digital e, inmediatamente, vuelves a bloquearlo. Sin embargo, lo que acabas de hacer es echarle un vistazo rápido a las notificaciones cuando lo que realmente querías era saber cuántos minutos te quedaban para salir del curro, así que tienes que volver a hacer el proceso pero concienzudamente. ¿A que te suena esta situación?

Pues bien, puede que quizás sufras nomofobia. Vale, es cierto, ahora mismo me he lanzado a la piscina demasiado rápido, pero no me tomes todavía por loco, ya que al menos la mitad de la población padece esta patología. Veamos. Si nos ponemos en modo repelente, la definición más pura del diccionario dice que esta fobia se traduce en el miedo irracional a estar sin el teléfono móvil o a salir de casa sin él. Deriva del anglicismo nomophobia, que realmente significa no-mobilephone phobia.

En otras palabras, es esa sensación de angustia e inquietud que nos invade cuando, de buena mañana, nos damos cuenta de que no hemos cogido el móvil y que vamos a tener que pasar todo el día sin poderlo consultar. Otro caso representativo sería ese en el que nos empezamos a agobiar cuando nos hemos quedado sin batería y sentimos la imperiosa necesidad o incluso las ganas de regresar a casa para poderlo enchufar a la corriente, porque necesitamos saber qué ocurre a nuestro alrededor y, sobre todo, sentir que estamos disponibles para comunicarnos.

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¿Qué te has perdido?

Este vicio y dependencia desmesurada está estrechamente vinculado a otros dos conceptos que quizás conozcas: la ‘vibración fantasma’ y el 'Fear of Missing Out'. El primero lo habrás vivido muchas veces, pues esperando una respuesta, miras el móvil porque crees que alguien te ha hablado… ¡PERO NO! ¡Se te ha ido la olla por completo! Por otro lado, el FOMO es el miedo a perderse algo. Es decir, que no solo somos adictos al móvil para saber si alguien nos requiere ya sea vía Facebook o vía WhtasApp, sino que incluso nos estresamos si al cabo de unos días nos enteramos de que la noticia de que Fulanito será padre o que si Menganito le ha sido infiel a su chica con alguien de Tinder ya estaba publicada en las redes sociales. Y a todo eso,  obviamente, tenemos acceso en la palma de la mano.

Pero bueno, retomando el hilo principal de este artículo, debes saber que hay estudios que revelan que los usuarios consultamos nuestro Smartphone una media de 34 veces al día. Parece una locura, pero en el fondo, si haces los cálculos, acabas dándote cuenta de que tú mismo cumples esta estadística y sin demasiados esfuerzos. Y como no podía ser de otro modo, gran parte de culpa la tiene WhatsApp, al que le hemos dedicado numerosos temas, como por ejemplo las películas que te montas por culpa de este programa o incluso la guía más práctica para interpretar las respuestas.


¿Quién es nomofóbico?

Y llegados a este punto, quizás te conviene conocer las características del perfil del nomofóbico. ¡Eh, que no mires el móvil, que se supone que me estás leyendo! Vale, ahora que estás aquí de nuevo, debes saber que la persona que sufre esta fobia suele ser insegura y con una autoestima muy baja, según los expertos. Padece ansiedad, taquicardias, pensamientos obsesivos, dolor de cabeza y dolor de estómago y, según un artículo de la revista Muy Interesante, “las mujeres son quienes más la padecen dado que su estructura cerebral les procura una mayor necesidad comunicativa y necesidad afectiva que a los varones”. Y eso lo dicen algunos expertos.

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Consecuencias de la nomofobia

¿Y cuáles serían las principales consecuencias de la nomofobia? En primer lugar, una de las grandes preocupaciones de los expertos es el aislamiento social. Y es que tal y como asegura la psicóloga clínica y especialista en ansiedad Anna Perelló en un artículo de La Vanguardia, “el gran problema es que cambian los horarios”, ya que se pasan a utilizar todas las redes sociales por las noches y, al irse a dormir más tarde, se deterioran las relaciones sociales y los resultados escolares. También puede traducirse en una mayor pérdida de la autoestima y en un incremento de la propia inseguridad, debido a la excesiva dependencia que se genera en torno a cualquier dispositivo móvil. Por último, el estrés y el insomnio por estar 24/7 conectado podría ser otro efecto real de la nomofobia.

Y ahora sería el momento en el que deberías llevar a cabo un ejercicio analítico y de reflexión para tratar de averiguar cuántas veces has mirado el móvil a lo largo del día o incluso mientras leías este post. Si te das cuenta de que el número puede resultar elevado, podríamos decir que ya tienes un gran enemigo. Y no es tu teléfono, sino tú mismo, ya que la conducta de dependencia la acabas generando tú mismo respecto a un simple aparato de cinco pulgadas de tamaño. ¿Te atreves a desconectar? Y si no puedes hacerlo de raíz, al menos intenta reducir tu adicción de la mano del Light Phone.