Nieves se suicidó después de aguantar durante 6 meses el odio antiLGTBI

El pasado 28 de diciembre se quitó la vida Nieves, una joven de 20 años que había sufrido el ciberacoso por el único motivo de su condición sexual

Insultos, difamaciones y humillaciones durante meses solo por tener una condición sexual diferente a la normativa. Gota a gota, día a día, el dolor fue acumulándose hasta que Nieves no pudo más y decidió acabar con su vida el pasado 28 de diciembre. Solo tenía 20 años y lo había intentado todo para no dejarse vencer por el ciberacoso que recibía. No fue hasta que la desgracia ocurrió que los cerca de 4.500 vecinos del pueblo de Navas de San Juan, en Jaén, tomaron conciencia de que el acoso y el odio había matado a una persona LGTBI más.

“Lo que ha vivido mi hija durante estos seis meses ha sido un calvario, un infierno”, explicó el padre de Nieves que ahora pide justicia para su hija y para las miles de personas LGTBI que sufren el odio a diario en nuestro país. Porque el odio mata y quien lo ejerce es responsable de que se haya apagado una vida. Durante seis meses el teléfono de Nieves no paró de sonar desde que alguien decidió poner un anuncio de una página de citas solicitando sexo con su número. En las calles del pueblo, carteles con su foto aparecieron repletos de insultos y acusaciones.

A cada nuevo episodio de acoso, la salud mental de Nieves se resentía y los ataques de ansiedad eran cada vez más frecuentes. Incluso una persona había intentado suplantar su identidad con un perfil falso en Instagram desde el que realizaba proposiciones sexuales a gente del pueblo. A pesar de cambiar de número de teléfono y de denunciar su situación a la Guardia Civil en cuatro ocasiones, el acoso no continuó. “Mamá, estoy cansada de vivir”, confesó Nieves a su madre unos días antes de suicidarse.

El suicidio ya es la principal causa de muerte no natural entre los jóvenes de nuestro país: solamente en 2019 un total de 309 personas entre los 15 y los 29 años se quitaron la vida. Dentro de esta franja de población, los adolescentes homosexuales y bisexuales tienen un 40% más de riesgo de intentos de suicidio, una cifra todavía mayor en el caso de los transexuales. A esto hay que sumarle la impunidad con la que se desarrolla el ciberacoso a través de las redes sociales, el creciente discurso antiLGTBI y la falta de profesionales de la salud mental (en España solo tenemos 6 psicólogos por cada 100.000 habitantes mientras que en la UE la media es de 18). 

La muerte de Nieves no puede ser una más ni puede quedar impune, las personas que contribuyeron a su muerte son responsables y deberán pagar por sus actos. Está claro que la educación ayudará a reducir el odio sobre las personas LGTBI en el futuro, pero llegados a este punto es la justicia la que tiene que tomar cartas sobre el asunto porque tenemos que entender de una vez por todas que el odio, mata. Y para Nieves, aunque la justicia algún día llegue, ya es demasiado tarde.