Nestlé abrirá una nueva planta de producción para fabricar Kit Kat 'exóticos'

La firma llevaba varias décadas sin inaugurar ninguna factoría, pero la increíble demanda de nuevos –y sorprendentes– sabores de Kit Kat que asola Japón ha obligado a Nestlé a hacerlo 26 años después de abrir su última planta de producción. La ciudad de Himeji, en el oeste del país, se convertirá a partir de agosto en el centro mundial de la innovación de esta popular chocolatina, que nació en Reino Unido allá por los años 30. ¿Los nuevos sabores? Todavía están por revelar, pero se sumarán a los ya sorprendentes Kit Kats de sake, wasabi, ñame púrpura o té verde.

El amor de los nipones por la chocolatina se palpa en la macrotienda Kit Kat Chocolatory, en el centro comercial adosado a la estación de Tokio, donde Nestlé despliega su gama habitual de 30 sabores diferentes y a donde hacen llegar sus productos exclusivos y sus ediciones limitadas, que pueden costar hasta 25 euros. "Nos sentimos orgullosos de nuestros sabores únicos y creo que eso hace que Japón sea especial en el mundo de Kit Kat", explicaba a Bloomberg Takuya Hiramatsu, portavoz de Nestlé en Japón, que confía en seguir conquistando los paladares de los japoneses con sus 'sabrosos' ingenios de chocolate. "Las buenas cifras del sector del dulce explican que nuestro foco se coloque ahora en la innovación y en los productos premium", completaba.

La relación entre este país y el Kit Kat siempre ha sido estrecha y singular. Para empezar, los nipones ven en este snack un alimento alegórico, dado que su nombre recuerda al refrán kitto katsu, algo así como 'victoria segura'. Por eso, en temporadas de exámenes y oposiciones, los envoltorios suelen lucir frases motivadoras 'Confía en ti mismo' o 'Hazlo lo mejor que sepas'. Pero su consumo no es algo puntual: Japón –y los turistas que visitan el país– llegó a gastar más de 1.000 millones de euros en golosinas y chocolates durante 2016.

Queda ya poco para conocer los nuevos catálogos, que seguro llegan a otros lugares del mundo a través de la venta online. Ahora, la pregunta es, ¿apetece un Kit-Kat de, quizá, sushi de salmón? No sé yo...