Nace el Observatorio de Nuevos Medios para ayudarnos a vivir más conectados con el mundo

Cientos de nuevos medios surgen casi cada día, a un lado y al otro del océano, buscando dar voz a las personas, canalizar sus inquietudes, formar e informar. Y todos apoyados por las tecnologías, por las redes sociales, configurando un espacio dinámico, cambiante, vivo. El panorama de los medios de comunicación no deja de asombrar a una sociedad que asiste expectante a cada nuevo avance. Pero cada paso debe darse con firmeza, casi anticipando el siguiente, y ese es el objetivo del Observatorio de Nuevos Medios: América Latina, España y Estados Unidos, que se presentará el miércoles en la Casa de América Madrid.

Pero la capital será solo la sede física. ¿Qué sentido tiene hablar del mundo desde un solo espacio? Desde las siete de la tarde, el periodista Toño Fraguas moderará el encuentro que podrá seguirse en streaming y ser comentado usando el hashtag #nuevosmedioslatam. En esta cita internacional se explicarán las bases del proyecto que ya reúne a más de 1.600 medios censados de multitud de países, y que ha sido desarrollado por especialistas en investigación, periodismo, documentación, big data, geodesia, programación, diseño y comunicación. Así, cualquiera puede consultar medios en español de hasta 24 países, organizados por temáticas, y conocer la realidad de la que se está hablando en lugares a cientos de miles de kilómetros. Una herramienta increíble para periodistas, emprendedores, investigadores y todo aquel que quiera estar informado al instante de lo que está ocurriendo.

La participación está abierta, independientemente del lugar desde el que se siga la presentación. Responsables de diferentes medios como Yorokobu, Vice, eldiario.es o Código Nuevo debatirán sobre la aparición constante de nuevos medios y sobre cómo las sociedades se pueden nutrir de ellos, entendiéndolos como herramientas de comunicación y participación. Porque no tiene sentido estar al margen. Los nuevos canales nacen para servir y no para servirse. Por eso, ¿qué tal si aprendemos a dejar que nos ayuden?