Multas de hasta 3.000 euros por liarla en la calle durante las despedidas de soltero

Chicas con diademas de pollas, chicos vestidos de strippers, de toreros, de mariachi, de pollito o de bailarina con tutú. Canciones como “¡alcohol, alcohooooool!” o “México lindo y querido”. Todo ello ante la mirada estupefacta de los guiris y la resignación de los vecinos. Son las miles de despedidas de soltero que cada verano dan el cante en las calles de los principales puntos turísticos del país. Esas que transgreden los límites del buen gusto como el que va a por el pan y en la que más de una vez se destilan comentarios sexistas, homófobos y racistas.

Pero el cachondeo podría tener los días contados. Según informó Diario Sur, la localidad almeriense de Mojácar ha sido la última en unirse a una cada vez más extensa lista de municipios (Benicàssim, Salamanca, Tarifa, Conil, Granada, Tossa de Mar y Gandia) que han querido poner freno a las conductas incívicas en la vía pública. A partir de esta semana, el ayuntamiento de la ciudad andaluza podrá multar con hasta 1.000 euros las “actitudes indecorosas con muñecas hinchable” o las ya citadas “diademas de penes”.

Un buen palo que se queda corto si se compara con los 3.000 eurazos que te pueden caer en Salamanca por emplear megáfonos o llevar disfraces ofensivos. Mientras tanto, otras ciudades como Madrid, gobernada por la alcaldesa Manuela Carmena, se están planteando seriamente acogerse a medidas similares especialmente para evitar el contenido más sexista y discriminatorio. Otro problema es que si hace unos años las despedidas de soltero apenas duraban una cena y una visita a un show erótico, ahora ya suelen durar todo un fin de semana.

Es más, si se piensa que en 2015 se casaron en España 163.754 parejas, el negocio de las despedidas de soltero podría generar más de 300 millones de euros anuales para muchísimos negocios y empresas especializadas. Por lo tanto, el tema no está en limitar el número de despedidas sino en controlar el desparrame que pueden generar en la vía pública. De ahí que las ordenanzas se centren en penalizar solo aquellos aspectos que puedan resultar ofensivos para los demás ciudadanos. Así que, de momento y viendo como se está poniendo la cosa, igual te recomendamos que te lo pienses dos veces antes de ponerte la diadema de penes en la cabeza o de liarla con la muñeca hinchable.