Cuando tienes movilidad reducida y tu casa se convierte en tu cárcel

Un informe denuncia que 1,8 millones de personas no pueden salir solas de casa y que, de esas, 100.000 personas no disponen de ayuda por lo que ni pisan la calle

Vivir en un hogar que es una cárcel. Que te resulte tan difícil entrar o salir de tu casa que no puedas hacer otra cosa más que quedarte encerrado dentro. “Hay muchas personas que se encuentran prisioneras en su propia casa por la falta de accesibilidad en su propio edificio”, afirma Laura López Demarbre, directora de la Fundación Mutua de Propietarios en un estudio sobre las personas con discapacidad física y orgánica. En total, 1,8 millones de personas no pueden salir solas de casa. De esas, 100.000 personas no disponen de ayuda, por lo que se pasan semanas sin pisar la calle.

Estos datos son los que ha hecho públicos la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (COCEMFE), para denunciar la realidad de las personas que viven con movilidad reducida, apoyándose en bastones, andadores y sillas de ruedas para su día a día.

La gran mayoría de ciudadanos españoles viven en bloques de pisos con escaleras. Aunque suelen tener ascensores, no es la regla común. Incluso hay ascensores que no están a pie de calle y tienen unas pocas escaleras para acceder hasta ellos, lo cual los convierte en inaccesibles. En teoría, según la COCEMFE, la normativa vigente obliga a las comunidades de propietarios a garantizar la accesibilidad al edificio: todos deberían tener ascensores. Pero no es el caso.

“Hay muchas comunidades de vecinos que se niegan a aclimatar el edificio porque no lo ven como una necesidad inmediata. Otras, por problemas económicos”, explica el informe. La confederación, por eso, cree que se debe hacer un doble esfuerzo, sensibilizar a la población y, a la vez, prestar ayudas públicas para reformar los edificios.

Ahora que estamos de campaña electoral, el informe se lamenta que las ayudas y la situación de las personas con dificultades de accesibilidad no estén presentes en el discurso político. ¿Cuántas menciones se han hecho a este asunto en los debates? Ninguna. El reclamo de la COCEMFE es muy claro: crear un Fondo Estatal por la Accesibilidad Universal, porque “es imprescindible que se establezcan ayudas específicas para todas las comunidades vecinales que deban afrontar obras de accesibilidad para garantizar el derecho a una vida independiente”. Sin embargo, la falta de interés político la convierte en una reclama muy lejana.

Con las nuevas tecnologías muchos están combatiendo las barreras de la falta de movilidad, por ejemplo, comprando online y recibiéndolo directamente en casa. Pero, claro, la brecha tecnológica y rural hace que no sea una solución universal, porque muchos o bien no saben pedirlo por internet, o bien viven en zonas con un desarrollo tecnológico muy escaso.

Y, aunque se solucione el problema de la compra y de los útiles diarios, sigue siendo necesario dar a todo el mundo la posibilidad de salir de su casa, porque vivir “encarcelado” daña a la salud mental, ya que se acaban culpando a sí mismos de su situación: “hay una clara relación entre la falta de autonomía y el estado de ánimo. En concreto, el 60% de las personas con movilidad reducida se sienten mal con ellas mismas”.