Microchips Bajo La Piel, Nunca La Tecnología Se Llevó Tan Dentro

¿Quieres fichar en tu oficina, subir a un autobús, o tal vez comprar un sándwich? Todos estamos acostumbrados a pasar una tarjeta para hacer todas estas cosas y desde que el maravilloso contactless llegó a nuestras vidas nos parece que no hay nada mejor. Pero existe un nuevo enfoque diferente que quizá te estés perdiendo: los microchips bajo la piel.

Hay muchas películas de ciencia ficción que nos han regalado pinceladas de lo que nuestro futuro podría ser. Casi siempre distopías donde el ser humano se ha perdido, tragado por las nuevas tecnologías y la banalidad en la que a veces estas nos sumergen. Pero la última medida que ha querido aplicar un club de fútbol argentino huele que apesta a 'Minority Report'.

Nunca un equipo de fútbol se llevó tan dentro

Se trata una estrategia de marketing extravagante para los abonados del Club Atlético Tigre, con sede en Buenos Aires. Apodado "Ticket pasión" por sus fans más acérrimos, el ticket deja de ser un vulgar boleto, para transformarse en un microchip que se inserta bajo la piel y que permite a los usuarios entrar en el estadio sin la necesidad de una identificación o un abono de temporada tradicional.

El secretario general del club, Ezequiel Rocino, asegura que se trata de una iniciativa similar a la de los microchips utilizados en perros y gatos, y que no es un procedimiento nada invasivo, sino simplemente un método para acelerar el acceso al estadio.

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Pero no son los únicos. Un edificio de oficinas de alta tecnología en Suecia ya propuso hace más de un año este tipo de chips, llamados RFID, para abrir y cerrar las puertas de la oficina, o incluso utilizar la fotocopiadora. Y no es que los microchips sean especialmente más útiles que las tarjetas, pero sin duda son lo suficientemente sofisticados como para reemplazar la tecnología portátil, y normalizarse hasta ser culturalmente aceptable el insertarse tecnología por debajo de la piel.

En otras palabras, pronto tendremos la opción de estar conectados físicamente a una red cada vez más extendida de dispositivos inteligentes y a todo el mundo le parecerá normal.

¿Aún te resistes?

No sólo hay algo verdaderamente espeluznante acerca de esta idea, sino que además, muchos de nosotros sentimos que nuestra privacidad y autonomía se verían completamente comprometidas: La idea de una autoridad central que pueda valerse de estas conexiones directas al cuerpo físico de un individuo con la posición GPS, la frecuencia cardíaca, y tal vez incluso a las ondas cerebrales, es sumamente aterrador.

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Pero otros muchos dan la bienvenida a la perspectiva de estar físicamente conectados a las máquinas, y los diversos tipos de mejora corporal que podrían conllevar con el tiempo: extremidades biónicas, marcapasos y cirugía cosmética, que en realidad ya son comunes.

Microchip o no microchip

La mayoría de nosotros hemos abrazado los revolucionarios avances tecnológicos de las últimas décadas. Estamos más conectados que nunca, e incluso si no todos estamos de acuerdo en que esto sea necesariamente algo bueno, muy pocos estarían dispuestos a renunciar a los smarthphone en este momento.

Pero tal vez deberíamos tener mucho cuidado con dar el salto al estado-cyborg. ¿Es esto realmente un avance tecnológico inevitable y potencialmente útil o estamos yendo demasiado lejos?

El tiempo del debate es ahora, debido a que esta tecnología ya está entrando en la corriente principal de nuestras vidas. Y al igual que con la mayoría de las revoluciones tecnológicas, una vez que han sucedido, hay pocas esperanzas de volver atrás.