Estos son los mejores días y horas para pedir un trabajo

Otro currículum, otro mail, otra carta de presentación... y van decenas. O cientos. El silencio tiene una cierta belleza, algo filosófico. Espiritual. Ya, y yo que me lo crea: el silencio al otro lado de la pantalla, mirando el cursor parpadeante, es una mierda. “¿Lo habrá leído? ¿Le gustaré?”. A veces buscar trabajo tiene ecos de empalagoso romance de instituto... pero, ¿y si hubiera otra manera? ¿Y si pudiéramos saber cuándo enviar nuestra solicitud para que de verdad nos hagan caso los empleadores?

Pues bien: como has deducido por el título del artículo, existen fórmulas para saber en qué momento las personas que ofrecen trabajo van a estar más receptivas. Fórmulas que no vienen de la nada sino del seguimiento sistemático de miles de currículums enviados. Es el caso, por ejemplo, del estudio llevado a cabo por la aplicación de búsqueda de trabajo TalentWorks en función de unos 1.600 currículums investigados.

Tengo mi currículum listo, ¿a qué hora lo envío?

Los expertos de esta compañía buscaron si había alguna relación entre la hora en que las personas en búsqueda de empleo enviaron su solicitud y la posibilidad de conseguir una entrevista. Y sí: resultó que encontraron dos franjas relevantes. En primer lugar, el equivalente a una happy hour: quienes aplicaron entre las 6:00 y las 10:00 de la mañana multiplicaron por cinco sus posibilidades de llegar al cara a cara.

Por el contrario, también hay una zona prohibida: al acabar la jornada laboral. Pasadas las 16:00, sería más útil lanzar una moneda al agua y pedir un deseo en la Fontana de Trevi. Según los resultados del estudio, por ejemplo, aplicar a media tarde conlleva menos de un 3% de posibilidades de conseguir la ansiada entrevista. Todo queda más visual en este gráfico:

De acuerdo, a primera hora, ¿pero de qué día?

Aquí entran dos factores: el momento en que la oferta de trabajo salió publicada y el día de la semana. Son dos métricas relevantes que no necesariamente van relacionadas pero que afectan sobre el mismo punto: qué día lanzar al mar digital mi currículum. En este otro estudio, Rob Dalton nos aporta algunas claves.

Tras analizar centenares de aplicaciones de empleo, Dalton descubrió que, en relación a las horas transcurridas desde que la oferta sale a la luz, existen tres zonas. La mayor diferencia se encuentra en las primeras 96 horas; esto es, entre los primeros 2 y 4 días: los solicitantes que conectaron en este tiempo vieron aumentadas hasta ocho veces sus posibilidades de llegar a la entrevista.

Es una diferencia abismal respecto a las otras dos zonas: lo que el autor llama “zona crepuscular” –a partir del cuarto día, cada jornada que pasa reduce en un 28% tus posibilidades- y, directamente, el “agujero negro”. Este último aparece a los diez días y es lo que su nombre sugiere: una auténtica papelera para las aplicaciones enviadas. De nuevo, todo se ve más claro en un bonito gráfico:

Por otro lado, en un artículo conjunto, el experto en RRHH Jason Buss y la investigadora en datos de empleo Kasia Senderowska introducen un nuevo elemento: el día de la semana. Siguiendo la misma tendencia vista hasta ahora, resulta que cuanto antes, mejor.

Tras examinar hasta 270.000 procesos de búsqueda de trabajo, llegaron a la conclusión de que los primeros compases de cada semana son cruciales: casi seis de cada diez ofertas se publican entre el lunes y el miércoles, siendo el martes el día clave. “Es el día mágico para el éxito”, apunta Buss.

Conclusión: al buscar trabajo, aparca la pereza

Todo lo visto hasta ahora –la mejor hora, el mejor día de la semana y el mejor timing- se resume en una frase de Marc Cenedella, CEO de Ladders: “el pájaro madrugador es quien captura el gusano”. Más castizo, tenemos aquel otro refrán de que Dios ayuda al que madruga, pero viene a decir lo mismo: aquellos que aplican para un trabajo cuando el momentum está aún calentito salen victoriosos.

En definitiva, al agrupar todos los datos anteriores en una única frase que respondiera al título de este artículo, quedaría algo así: envía tu currículum a las 6:00 de la mañana inmediatamente después de que la oferta que te interese haya salido publicada o, en caso contrario, en martes. El factor aleatorio no desaparecerá del todo, pero habremos jugado con inteligencia y, con un poco de suerte, el silencio tras la pantalla parpadeante se convertirá en un jugoso empleo.