Por fin llega a España el método definitivo para entender las matemáticas

Las temidas matemáticas se convierten en un poderoso lastre para miles y miles de alumnos. Porque dicen que son perfectas, sí, pero eso no implica que sean fáciles de entender. Al menos, tal y como nos las enseñan. Pero en Singapur parecen haber dado con la solución, con la técnica definitiva para desentrañar sus secretos sin acabar tendido en el lecho del dolor y la desesperación. Han parido el método más eficaz para convertirlas en una materia, al menos, asequible. ¿Cuál? El gurú Yeap Ban Har tiene la respuesta, y la está compartiendo estos días con los profesores españoles en la Facultad de Económicas de la Universidad de Alcalá de Henares, en Madrid.

Él es el rector del Marshall Cavendish Institute, una entidad centrada en la formación de docentes y profesores, y principal impulsor del Método Singapur. Afirma que el problema tiene su raíz en la forma de abordar la asignatura, porque considera que todo se fundamenta en aprender conceptos de memoria, sin razonarlos ni entenderlos, prácticas que esconden la verdadera clave. Por eso, apuesta por modificar los hábitos, implementando otras técnicas basadas, por ejemplo, en la teoría de la espiral, es decir, alcanzar la solución a un problema llegando a ella a través de caminos diferentes. Porque de lo que se trata es de que los alumnos lleguen a sus conclusiones basándose en evidencias, en la experiencia, en el razonamiento lógico, métodos visuales que lo apoyen, y no solo en la aplicación de unas fórmulas que no entienden.

Dicho así suena muy abstracto. Es lógico, siguen siendo matemáticas. Pero este Método, ya internacionalizado, ha catapultado a Singapur a los primeros puestos de los rankings que miden la calidad de los sistemas educativos del mundo. Así, por ejemplo, el país anota 618 puntos de los 625 que se pueden alcanzar en el informe TIMSS, el que estudia las tendencias en matemáticas y ciencias, y en el que España registra una discreta puntuación de 505. 

Y todo, ¿por qué? Primero, porque a algunas personas tienen una mayor facilidad para asumir conceptos matemáticos. Pero, segundo, porque el sistema educativo actual de muchos países, incluido el nuestro, está en las antípodas de lo que propugna el Método Singapur. Porque las matemáticas implican razonar y pensar, y lo que normalmente se promueve, a grandes rasgos, es la memorización. Poco más. ¿Llegará el momento en el que todos amemos las matemáticas? Igual no, pero quizás también, si Yeap Ban Har consigue abrir los ojos a los profesores, tal vez muchos dejen de odiarlas.