Dos leones macho apareándose rompen el tabú de la homosexualidad en animales

Cuando Paul Goldstein, un guía de viajes inglés, fue por primera a recorrer la reserva natural de Masai Mara (Kenia) se topó con algo que jamás imaginó que vería. Dos leones macho se acercaban juntos a la sombra de unos árboles buscando algo de intimidad para, después, tener relaciones sexuales entre ellos. Un hecho que se ve pocas veces, que emocionó enormemente a Goldstein, y que, además, pone sobre la mesa algo que ha sido tabú por parte de algunos científicos durante años: la homosexualidad animal.

Según ha contado al periódico inglés Daily Mail, Goldstein apreció que ese encuentro era algo más que especial. Los dos animales se trataban con mucho cariño durante y después del coito, algo que es en absoluto habitual en las relaciones heterosexuales de los leones. "Cuando los leones se aparean normalmente dura unos segundos, estos dos estuvieron allí más de un minuto y el afecto de después fue muy evidente, en oposición a la violenta retirada cuando un macho y una hembra se aparean", detalló el guía.

De hecho, según los resultados de algunos estudios, alrededor del 8% de los apareamientos avistados entre leones habían sido entre machos. La comunidad científica ha tratado este asunto con incredulidad durante años debido a la premisa de que el sexo entre animales es instintivo y destinado a la reproducción. Sin embargo, algunas investigaciones recientes sugieren que la homosexualidad en animales es algo más común de lo que se creía. Según afirman algunos biólogos, se ha hallado sexo entre individuos del mismo sexo de forma habitual en más de 450 especies. Entre ellas, flamencos, bisontes, escarabajos y jabalíes, emú, pollos, koalas, salmón, gatos, búhos o delfines.

Sin embargo, es curioso que un hecho tan hermoso y natural sea desconocido. ¿Sabe el mundo que existen los animales homosexuales? El zoólogo Petter Bockman, experto en el tema por la Universidad de Oslo (Noruega), afirmó en otra entrevista para el Daily Mail que a menudo la gente saca conclusiones heterocentristas de los hallazgos científicos. Bockman explica también que, cuando se decidió a hacer una exposición sobre el tema en el Museo de Historia Natural de Noruega, algunas personas le dijeron que 'ardería en el infierno' por su trabajo o que ese dinero debió invertirse en "curar animales homosexuales".

Sin embargo, Paul Goldstein pudo ver en primera persona una muestra de este comportamiento animal que todavía escandaliza a algunos, y su conclusión no tiene nada que ver. "No solo fue sorprendente sino que fue imposible no sonreír", concluyó.