El joven que propinó una patada a una mujer en Barcelona paga 60.000 euros

Eran las seis de la mañana del 22 de febrero de 2015 en Barcelona, cuando Mario García Montealegre, que por entonces tenía 24 años de edad, propinó una brutal patada en el tobillo izquierdo a G. N. S. Una escena que fue grabada por el amigo del agresor, Álvaro Gragera, y que terminó con esta mujer en el suelo sufriendo un esguince. Según avanza El PaísMario ya ha abonado 60.000 euros de indemnización a la víctima –un tercio más de lo que pedía el fiscal– para compensar el daño físico y moral que sufrió al ser atacada gratuitamente.

Pero, la Fiscalía todavía les reclama una pena de tres años de prisión, tanto para Mario como para Álvaro, ya que les acusa de delitos contra la integridad moral y de lesiones con agravante de alevosía y discriminación por género. Considera que en con la agresión había "el afán de humillar y ridiculizar a una mujer por el hecho de serlo", algo que se aprecia perfectamente en el vídeo cuando el agresor mira a la cámara antes de perpetrar el ataque y cuando su amigo se ríe después de este.

Este miércoles los acusados están convocados en la Ciutat de la Justícia de Barcelona para decidir si admiten su responsabilidad y, por tanto, aceptan una sentencia menor que les libraría de ir a la cárcel o, bien,  si niegan su culpabilidad y, en consecuencia, el caso va a juicio. No obstante, después de que Mario haya pagado a la víctima 15.000 euros más de lo que le pedía el fiscal para demostrar que quiere reparar el daño provocado, lo más probable es que los dos jóvenes asumirán su culpabilidad.

Las secuelas de una agresión que se hizo viral

Mario y Álvaro no tuvieron suficiente con agredir y mofarse de una joven en la avenida Diagonal de Barcelona, ya que después del suceso enviaron el vídeo a sus contactos de WhatsApp. Ese fue su gran error. Más tarde se colgó en las redes y se hizo viral cuando La Vanguardia lo publicó provocando que, a los pocos días, tuviese 166.000 visualizaciones y que este miércoles ya hubiese superado las 600.000.

Aparte de que tuvo que aguantar que cientos de miles de ojos desconocidos vieran como era agredida, la joven estuvo 75 días de baja porque sufrió un esguince, dos hematomas en la rodilla y la muñeca izquierda y dolor cervical. Los tres años que han pasado desde aquella madrugada no han conseguido borrar las secuelas que la acompañan. Según el fiscal, sufre "estrés postraumático" y siente "desconfianza" hacia los demás y rabia por no comprender la "violencia gratuita" que sufrió. Ahora, esperemos que la indemnización que ha recibido sea el primer paso que le lleve a cerrar este fatídico capítulo.