Italia retiene el barco de Proactiva Open Arms por "promover la inmigración clandestina" en el Mediterráneo

La ONG española Proactiva Open Arms se ha dado de frente con la justicia italiana por seguir con su labor de salvar vidas de migrantes en el Mediterráneo. Según han explicado portavoces de la organización, la Fiscalía de Catania ordenó el domingo la inmovilización de uno de sus barcos al acusarle de promover "la inmigración clandestina y la asociación criminal". Ahora, el buque espera a que se determine si no dejar morir personas en el mar es un crimen en el puerto de Pozzallo, donde atracó ayer después de rescatar a 218 migrantes a aproximadamente 70 millas de Libia

Los problemas legales con Italia empezaron el domingo por la mañana cuando la Policía italiana se presentó en la embarcación para pedir la documentación a su capitán, Marc Reig, y a la jefa de la misión, Anabel Montes, que acabaron siendo llevados a comisaria. La acusación de los fiscales radica en que la ONG  tenía "la voluntad de llevar inmigrantes a Italia" y que habría "violado la ley y los acuerdos internacionales al no entregar a los 218 inmigrantes a las autoridades libias".  Aunque a Proactiva Open Arms, la única ONG española que rescata migrantes en el Mediterráneo, le sobraban los motivos para no hacerlo ya que varias organizaciones humanitarias han denunciado que existen vínculos entre la Guardia Costera de Libia y las mafias que trafican con personas en el país africano.

De hecho, fue el sábado, antes de atracar en el puerto italiano, cuando la ONG sufrió un contratiempo con los guardacostas libios. Estos interfirieron en un rescate a migrantes a unas 73 millas de la costa, muy lejos de su jurisdicción, a base de amenazas con las que impidieron que la mayor parte de las víctimas llegaran ni siquiera a tocar el buque español.

Pero no tuvieron bastante con sabotear su misión. Después, según un comunicado al que tuvo acceso EFE, las autoridades marítimas libias acusaron a Proactiva Open Arms, junto a otras organizaciones que luchan por la misma causa, de interferir en las operaciones de Libia y violar sus aguas territoriales –aunque estuvieron todo el tiempo fuera de su jurisdicción–. Tampoco le permitieron atracar en ningún puerto libio, así que se vio obligada a navegar con los 218 migrantes para desembarcar en el país vecino, donde, como hemos visto, la situación se agravó con la incautación de la embarcación y la acusación que les señala como asociación criminal que se dedica a la inmigración ilegal.

Sin embargo, lo que las autoridades no se han parado a pensar es que la labor de organizaciones como la ONG española se debe a "la falta de respuesta" de los países europeos ante las muertes de migrantes en el mar, algo que han denunciado en varias ocasiones. Cuando la muerte de Aylan Kurdi irrumpió en nuestros televisores en setiembre de 2015 parecía que Occidente empezaba a lamentar que la crisis de los refugiados se cobrara vidas inocentes. Sin embargo, las muertes en el Mediterráneo no cesaron desde entonces y, en lo que va de año, ya son 352 las personas que han fallecido en busca de una vida mejor en Europa. Esperemos que la justicia italiana reflexione sobre cuántas más serían si la labor de Proactiva Open Arms se paraliza.