El Inventor De La 'Pistola Iphone' Nos Cuenta Por Qué Deberíamos Llevar Una

Ojeando la prensa el lunes nos topamos con un invento bastante acojonante. Resulta que una empresa de Minnesota, Ideal Conceal, se ha sacado del bolsillo (nunca mejor dicho) una pistola de 9mm que tiene la forma de un teléfono móvil. Por apenas 395 dólares, la ‘iPhone pistola’ no solamente es capaz de volarle las bolas a un violador (su intención original) sino que, en manos equivocadas, podría convertirse en el arma perfecta para perpetrar un asesinato o un magnicidio (Cuidado, Trump).

Como no podíamos quedarnos parados ante la irrupción de semejante gadget, se nos ocurrió pegarles un toque a los majetes de Ideal Conceal para que nos expliquen por qué a los americanos les molan más las pistolas que a Pocholo un fin de semana en la finca de Pablo Escobar y a qué había venido este invento. Tras un mail en un inglés más que decente, Kirk Kjellberg, Director General de la empresa gringa, nos cuenta con muy buen rollo las maravillas que podrían hacerse con el ‘juguetito’.

“La intención del producto es clara: ayudar a las personas que quieren portar un arma de protección de una manera fácil”, escribe Kjellberg a la vez que nos da a entender que las armas tradicionales son “demasiado voluminosas y pesadas para llevarlas encima en nuestro día a día”. Hasta aquí la lógica del yankee parece aplastante, pero en Europa el rollo ‘wild west’ no cuela, chato.

Nada más conocerse la existencia del arma, la policía federal de Bélgica prohibió su uso bajo cualquier concepto en el país. Sin embargo, la posibilidad de que algunas personas puedan adquirir un arma barata e indetectable, a través de internet y el comercio ilegal, hace que las alarmas no paren de sonar en los medios de comunicación. No hace falta explicar el nivel de paranoia en el país tras el atentado del pasado 22 de marzo en el aeropuerto de Bruselas y en el que murieron 35 personas.

La idea tampoco parece haber entusiasmado a algunos de sus paisanos. El pasado mes de abril, el senador demócrata por el estado de Nueva York, Charles Schumer, alertó al Departamento de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos sobre la inminente irrupción de un nuevo tipo de arma que, según sus propias palabras, es "un desastre a punto de ocurrir". Una clara muestra de que ni siquiera en Estados Unidos, un país armado hasta los dientes, hace especial ilusión su llegada al mercado.

Por eso, el bueno de Kjellberg (dicen que si lo pronuncias bien a la primera, te toca un sueldo Nescafé) pasa a presentarnos el arma como algo tirando a inofensivo y destinado exclusivamente a la defensa personal. “Es una pistola de dos disparos, lo suficiente para defenderte. El último crimen de importancia realizado con un arma similar fue el asesinato del presidente Abraham Lincoln en 1865”, dice en plan más que irónico.

Según la lógica del colega, este tipo de pistolas “no son populares entre los delincuentes” y argumenta que “hasta un cuchillo de cocina puede utilizarse como arma defensiva o de ataque”. Aunque, eso sí, reconoce que “no hay que confundirse, en el interior es una pistola como otra cualquiera y puede matarte”. No sé, no me convence. Aunque sus argumentos tienen bastante sentido también parecen un poco contradictorios.

“No veo una gran diferencia entre nuestro producto y las demás pistolas que están al alcance de todo el mundo en Estados Unidos. Simplemente es una manera de mantenerse protegido sin llamar la atención. Además, para poder disparar el arma hace falta desplegar el gatillo, así que es prácticamente imposible que se dispare en tu bolsillo. Es muy segura”, añade.

Como buen cowboy, me lo imagino cruzando la frontera de Canadá a lo machote de Marlboro, Kirk se muestra orgulloso de su arma y no duda en gustarse en alguna de sus respuestas. “Me parece interesante la forma en la que los medios de comunicación han hecho de esto una gran cosa. Si supiesen algo de pistolas, o de usarlas, sabrían que es sólo una gran herramienta para la gente normal”, concluye.

Y no podía faltar, en su cúmulo de patriotismo y testosterona, un vídeo al final del email explicando cómo una mujer podría ocultar una pistola (o unas cuantas) bajo su falda o blusa. En el fondo, lo que ocurre con Kirk y el resto de los colegas americanos es que, aunque la intención podría hasta ser noble (si es por joder a violadores me apunto), los métodos son radicalmente opuestos a los que usaríamos en Europa.

Por mucho que nos la quiera vender, la pistolita-teléfono llega en un momento en el que los ciudadanos de este lado del charco no queremos ver un arma ni en pintura. Esta es una de esas veces en las que uno se alegra de estar bien lejos de los EE UU y más ahora, que estrenan a un tarado como presidente. De tal palo tal astilla.