Inventan unos pantalones anti violación

Hace algún tiempo, la alemana Sandra Seilz tuvo que enfrentarse a la traumática experiencia de ser asaltada por tres hombres borrachos que intentaron bajarle los pantalones y violarla mientras practicaba running en un parque de su ciudad. Aunque la mujer, de 42 años, logró zafarse de los agresores y alejarse del lugar, aquel momento la marcó para siempre. “Después de aquello tenía el deseo de desarrollar unos pantalones con los que las mujeres de todo el mundo pudieran sentirse más seguras”, declaró Sandra al presentar su respuesta a los frecuentes intentos de violación en su país: los SAFE shorts. Esta prenda de alta tecnología consiste en un tejido ultraresistente que lleva incorporado un candado y una alarma.

Si el agresor intenta bajar los pantalones, rasgarlos o manipularlos, un potente sonido de 130 decibelios se activa dando la voz de alarma a todo aquel que se encuentre en las proximidades. Además, también cuenta con un mando que puede activar la víctima en el momento en el que considere que puede producirse la agresión"Nada garantiza la seguridad al 100% mientras disfrutas de una libertad total de movimientos, pero Safe Shorts es un paso en la dirección correcta”, señaló su creadora en una de las diversas entrevistas que ha concedido hasta el momento. 

Por el momento, los SAFE shorts están diseñados como una cómoda prenda interior para el invierno o unos pantalones para practicar deporte con los que las runners alemanas (el 80% de la demanda sigue siendo local) podrán sentirse más seguras. Todo ello por un precio de 149 euros aunque, como reconoce Sandra, de momento solo han "producido una pequeña serie pero se ha agotado realmente rápido”. Sin embargo, y visto el éxito alcanzado en tan poco tiempo, la inventora de los SAFE shorts está planeando iniciar la producción en India lo que permitirá producir a un precio más asequible y crear también otros productos seguros (como pantalones y mallas) para suministrar a los 35 países en los que la marca ya está presente, incluido España.

Más allá de si alcanza el éxito o no en nuestro país, no hay duda de que, por desgracia, el polémico artículo —que recuerda a un cinturón de castidad de la Edad Media— podría resultar útil en pleno s. XXI.