Las Injusticias Y Los Negocios Inmorales Que Nadie Cuenta Sobre La Crisis De Los Refugiados

Desde el 2014, más de 10.000 personas han perdido la vida en el Mediterráneo y hay casi 5 millones de refugiados sirios fuera de su país. La UE se echa las manos a la cabeza, se tira de los pelos, pero no está actuando a la altura de lo que las circunstancias requieren. Lo que es peor, parece estar haciendo posible que haya empresas que se aprovechen y ganen dinero con esta situación.

A principios de julio de este año, el Centre Delàs d’Estudis per la Pau, Transnational Institute y Stop Wapenhandel publicaban un informe titulado Guerras de frontera. En él se destapan muchas injusticias de negocios inmorales que se lucran con las miserias ajenas.

De aquellos polvos, estos lodos

Me imagino que los directivos de las principales empresas armamentísticas europeas (BAE Systems, Airbus, Finmeccanica, Safran y Thales) deben tener en sus despachos fotos con aviones de la guerra de Yemen, incluso juguetes de helicópteros militares o de los cazas que venden a Kuwait, y se los señalan sonrientes a los clientes que vienen a hacer negocios con ellos. Qué importa si los compradores son países que vulneran los derechos humanos, business is business. Y luego giran la cara cuando leen que “según una investigación realizada por Amnistía Internacional, Daesh obtiene la mayoría de sus armas de capturas y compras ilícitas de las reservas iraquíes”, como dice Guerras de frontera. O que Oriente Medio es uno de los mayores compradores de armas del mundo y que Estados Unidos y países de la UE son los principales proveedores.

Muros de contingencia

A la UE la situación se le desborda por todos lados. Presuntamente incapaz de tomar las riendas, lo que ha hecho es conseguir que el mercado de la seguridad fronteriza esté ahora mismo en la flor de la vida: “Se estima en unos 15.000 millones de euros en 2015 y se prevé que aumente hasta superar los 29.000 millones de euros anuales en 2022”, detalla Guerras de frontera. Literalmente, el presupuesto de Frontex, la principal agencia de control de fronteras europea, ha estallado, aumentando un 3.688% entre 2005 y 2016. Y se ponen normas como que a “los nuevos Estados miembros de la UE se les ha exigido que refuercen las fronteras como condición para adherirse a la Unión”, dice el informe.

Yo me lo guiso, yo me lo como

Esos mismos directivos de las empresas armamentísticas europeas deben descolgar sus fotos de aviones de guerra en Yemen cuando los que vienen a su despacho son peces gordos de la UE: “Finmeccanica y Airbus han sido los principales beneficiarios de contratos europeos destinados a reforzar las fronteras. Airbus es, además, el principal beneficiario de los contratos de financiación para investigación en seguridad”, asegura el informe.

De hecho, seguramente no hace falta ni que descuelguen las fotos, total, puede que hasta eso a los de la UE les ensanche la sonrisa. Con los israelíes les pasa: “La firma israelí BTec Electronic Security Systems, seleccionada por Frontex para participar en abril de 2014 en su taller sobre ‘Sensores y plataformas en vigilancia de fronteras’, alardeó en su solicitud de fondos de que sus “tecnologías, soluciones y productos están instalados en la frontera israelo-palestina”, detalla el informe. Claro, su experiencia con el muro de Gaza les hace ganar puntos.

De hecho, puede que hasta los peces gordos de la UE y los directivos de las empresas armamentísticas compartan despacho, porque Thales, Finmeccanica y Airbus forman parte de la Organización Europea para la Seguridad (EOS). Muchas de sus propuestas se han convertido ya en políticas europeas reales.

Siempre se puede enarbolar la bandera de la ‘seguridad y la defensa’, ¿pero hasta cuándo tendrá eso sentido?