El infierno que viven las mujeres a las que se les considera sucias e impuras por tener la regla 

Tener la regla puede llegar a ser un infierno algunas veces. La mala leche, el taladro en la cabeza, esa sensación de cansancio como si te hubieran metido una paliza y los ovarios que parece que van a estallar… Pero en realidad eso no es nada. Eso no es nada después de saber lo que les hacen a ciertas mujeres en Nepal cuando están menstruando. 

Las mandan a un zulo sin ventanas, en el que puede que no quepa ni un colchón, sin ningún tipo de aislamiento del frío o del calor (y hablamos de Nepal, el Everest, los monzones y estas cosas), al que a veces hay que ir de noche, sin luces, esquivando serpientes y todo tipo de animales por el camino. Ese es el lugar al que destierran a las mujeres cada mes cuando tienen la regla en algunos pueblos y ciudades nepalíes. Allí pueden llegar a dejarse la vida por culpa de hipotermias, por enfermedades que no se tratan (durante esos días no pueden tener contacto directo con ningún adulto a parte de otras mujeres que estén en su situación) y otras causas.

Durante esos días, les está prohibido entrar en las casas o en los templos, no pueden tocar objetos que otra gente pueda utilizar, especialmente los utensilios de cocina de su casa o de otras casas, no pueden utilizar agua de fuentes públicas ni interactuar con ningún hombre o tocar a adultos o ganado. Se llega al punto de que la comida se la llevan mujeres de su familia, pero no pueden tocar directamente el plato de las ‘infestadas’, se lo sirven a distancia.

Para ellas esos días son un infierno en el que son tratadas peor que animales. Un infierno por culpa de una tradición llamada chaupadi que se remonta a miles de años atrás. El hinduismo dice que hubo una vez un dios llamado Indra que cometió un pecado terrible y tenía que pagar por ello. Pero para librarse, distribuyó esa carga sobre cuatro seres, uno de ellos la mujer. Por eso desde entonces cada mes las mujeres sufren por culpa del pecado de Indra y en esos días se convierten en unas impuras, en unas sucias. Se les hace creer que todo lo que toquen se pondrá enfermo porque los dioses se enfadarán y enviarán una maldición a sus casas y a su familia. Incluso les dicen que si no cumplen las normas del chaupadi, sus manos se ondularan hasta deformarse completamente.

La Corte Suprema de Nepal prohibió estas prácticas en el 2005, pero en muchos pueblos y ciudades se sigue haciendo, sobre todo entre las castas de los Brahmin, los Chhetri y los Dalit (también llamados intocables).

Por suerte hay varias ONGs que están haciendo todo lo posible por erradicar esta tradición infrahumana, combatiéndola con educación. Pero aún falta mucho camino por recorrer y parece que muchas mujeres van a tener que seguir padeciendo estos malos tratos durante demasiado tiempo.