Esta Es La Importancia De Las Siete Nuevas 'Tierras' Descubiertas Por La NASA

Aunque nos creamos los amos del universo, quizás no seamos más que los habitantes de un mundo entre millones de otros que pueden albergar vida en millones de galaxias a millones de años luz. Suena como una auténtica locura, pero es una de las conclusiones que se pueden extraer del espectacular anuncio hecho simultáneamente por la NASA y por la revista Nature en la noche de este miércoles sobre el descubrimiento de un nuevo sistema solar con siete planetas del tamaño de la Tierra por parte de un equipo internacional de astrónomos.

El sistema, que está a unos 39 años luz, orbita en torno a Trappist-1, un astro del tamaño de Júpiter ubicado en la constelación de Acuario, y podría albergar vida porque cuatro de sus planetas están en lo que se conoce como ‘zona de habitabilidad’. Es decir, una región del espacio donde puede haber agua líquida ya que los planetas que allí se encuentran no están ni demasiado cerca del astro sobre el que orbitan —lo que conduciría a la evaporación del agua— ni demasiado lejos —lo que congelaría el líquido elemento—. En esencia, lugares que cumplen el principal requisito para la vida, que es tener agua líquida.

"Este descubrimiento es un récord y lo que nos dice es que el universo está lleno de planetas potencialmente habitables. Cada vez nos estamos dando más cuenta de que no somos privilegiados y de que hay muchos mundos que pueden tener características como la Tierra", explica José Manuel Carrasco, astrónomo del Instituto de Ciencias del Cosmos de la Universidad de Barcelona.

De hecho, los mundos de las películas de James Cameron, como Avatar, o de James Gunn, como Guardianes de la galaxia, quizás no estén tan lejos de nuestros días. Aunque el sistema está a 39 años luz —las estrellas de nuestra galaxia están a 100.000 años luz— y ninguna nave con humanos viaja con semejante rapidez, sí se han hecho pruebas con algunos satélites."En vez de enviar personas, lo que se podría enviar son naves ligeras que se pudieran acelerar a mucha velocidad. Se han hecho estudios con nanosatélites que se acelerarían mucho. En un par de generaciones quizás pueda haber algún tipo de satélite en este sistema", apunta Carrasco.

La clave para saber todavía más datos de estos planetas es analizar su atmósfera desde la Tierra en base a la luz que se puede captar con los telescopios: el Hubble o el James Webb, que se lanzará el próximo año, seguramente puedan analizar si hay atmósfera —otro de los elementos imprescindibles para la aparición de la vida— en alguno de estos planeta. "El poder ver las atmósferas hará posible saber qué hay, la densidad de estos planetas, los gases. Si hubiera muchos elementos volátiles, como dióxido de carbono y oxígeno con un mecanismo de regeneración como en la Tierra, sería una buena señal", cuenta Carrasco. 

Y es que, como señaló el responsable de la NASA, Thomas Zurbuchen, en la histórica rueda de prensa del miércoles: “El descubrimiento nos da una pista de que la cuestión ya no es si encontraremos una segunda Tierra, sino cuándo”. Por tanto, todo hace indicar que la pregunta de si estamos solos o acompañados por alienígenas se descubrirá en las próximas décadas. Que sea lo que Dios y la NASA quieran.