Se ha implantado unas aletas en la cabeza para hablar con el clima

Las personas cíborg (o transespecie) sienten que la etiqueta "humano" es igual de opresora como la de "hombre" o "mujer"

Su identidad no coincide al 100% con el concepto biológico que se tiene de la especie humana. Es decir, siente que su cuerpo le limita, que hay otros órganos y sentidos con los que se identifica, con lo cual, quiere modificar su cuerpo para aproximarse a esta visión ideal que tiene de su propio yo. Es Manel de Aguas, un cíborg, o persona transespecie, personas que encuentran la etiqueta ‘humano’ tan opresora como ‘hombre’ o ‘mujer’. Para ellos, la humanidad les queda lejana, incompleta o impuesta.

Lo explicábamos en un artículo anterior, en el que visitamos el laboratorio de órganos tecnológicos para cíborgs, Transpecies Society, situado en Barcelona. “Nada más llegar me recibe Neil Harbisson, que tiene una antena que sale de su cráneo, y me hace una pregunta que jamás me había planteado. ‘Del 1 al 10, ¿cómo de humano eres?’. Inocentemente, y antes de contemplar esta nueva posibilidad con mis propios ojos, creía que, pese al género, la etnia, la clase o la orientación sexual, todos damos por supuesto que somos humanos, es el nexo que nos une. Sin embargo, ahora me doy cuenta de que no todos coinciden”, relatábamos.

Manel forma parte de esta asociación. En nuestra visita, en 2018, explicó que ya tenía un sentido que le permite detectar la presión atmosférica en su cuerpo. Así, está en una comunión holística con la naturaleza, con la cual se relaciona a través de sus sentidos y pasa a formar parte de un mismo organismo. Ahora ha dado un paso más allá y se ha implantado dos aletas de silicona que tienen una función similar, aunque ampliada: ahora puede detectar los cambios de presión, la humedad y la temperatura. Una información que detectan estos órganos y que, con un microchip, le transmiten a través de vibraciones al cerebro.

“Un nuevo estadio de mi metamorfosis ha empezado. Acabo de hacerme el primer implante dentro del proceso de implantarme mis Aletas Climáticas. Por el momento aún necesito usar una bandana que aguante el peso de las aletas, pero el objetivo es que eventualmente estén fijas al craneo de forma independiente. Este implante actual me permite recibir el sonido del clima directamente dentro de la cabeza. La cirugía ha ido perfectamente y ya estoy de vuelta en casa, tratando los implantes acorde a las recomendaciones que me han dado”, explicaba en su Instagram, detallando el proceso de implantación de este nuevo órgano.

Sus aletas, además, se recargan con energía solar, por lo que son sostenibles (y, por lo tanto, eco, uno de los principios esenciales de esta filosofía) y además le permiten conectarse a redes Wi-Fi, para mejorar su conectividad tecnológica con otras personas y órganos transespecie, ya que también es importante para los cíborgs crear comunidad con personas como ellos. La operación se hizo en Tokio porque, según el cíborg, “en España la propuesta fue rechazada” porque todavía falta mucho “para la normalización de las cirugías transespecie, aún es difícil encontrar a profesionales que quieran hacerlas”. Sin embargo, espera que en un futuro “sea más fácil” operarse y conseguir los nuevos órganos.

Pero esta identidad es muy controvertida. Algunos dicen que es una burla de la transexualidad, al nivel de los transraciales. Ellos no están de acuerdo: creen que su identidad no se ríe de nadie ni banaliza nada, sino que “acaba con algunas de las verdades absolutas de nuestra época, como las teorías humanistas, que creen que el humano está en el centro de todo, o las darwinistas, que determinan que el hombre está en la cúspide de la escala evolutiva. Deconstruir la humanidad y su egolatría, reducir el peso de los humanos para igualarlo al resto de vidas animales y vegetales”, explica Tatiana, filósofa de Transpecies Society. Pero su número es tan reducido y su impacto social tan leve, que pocas veces son percibidos como una identidad, sino que más bien se les ve como una perfomance artística.