Un hospital de Madrid permitirá la entrada a los perros de los niños ingresados

Solamente el abrazo de un ser querido es suficiente para hacer más llevaderos nuestros males, aunque este sea un animal peludo y de cuatro patas. Son muchos los estudios que han demostrado que la compañía de una mascota nos hace más felices y, a su vez, eso repercute en nuestro estado físico y mental: ayuda a combatir la ansiedad y la depresión, reduce el estrés e, incluso, acariciar a un perro regula la tensión arterial. Por estos y otros motivos, el Hospital Universitario Rey Juan Carlos de Móstoles (Madrid) ha abierto la puerta a que las mascotas de los niños ingresados puedan venir a visitarles. 

Una iniciativa pionera en el campo de la medicina que forma parte del Plan de Humanización de la Asistencia Sanitaria impulsado por la Comunidad de Madrid. Según explica el pediatra Pablo Bello Gutiérrez a El País se trata de mejorar la "circunstancia hostil" que supone para los menores estar ingresados haciendo que el entorno hospitalario se parezca a su entorno habitual en la medida de lo posible. Así pues, se permite que los perritos de los niños que  vengan a visitarles una vez por semana durante un rato siempre y cuando los menores tengan entre uno y 15 años. Además, la raza del animal no puede estar entre las consideradas potencialmente peligrosas y deberá estar correctamente vacunado.

"Con ello conseguimos una mejora de su estado anímico y general, que redundará en un cambio en el tedio que suponen las largas horas en el centro, así como una hospitalización más corta", concluye el doctor Bello. Para hacer todavía más llevadera la estancia del niño en el hospital, también se permite que los padres traigan comida de casa, juguetes y pijamas. Un paso que hará más llevadera esa frialdad que caracteriza a los hospitales y que ayudará a los niños a volver antes a casa.