Nunca en la historia había sido tan caro alquilar piso en Barcelona

Existen muchos factores escondidos tras la escalada de precios que sufre el sector del alquiler en Barcelona: que cada vez más y más personas eligen la Ciudad Condal para vivir, que la oferta de pisos ha quedado estancada o que las nuevas generaciones hemos regresado al modus vivendi de nuestros abuelos y preferimos alquilar que pasarnos la vida esclavizados por una hipoteca. Pero, sea cual sea la mezcla exacta de estos ingredientes, lo cierto es que Barcelona ha alcanzado en 2017 los precios de alquiler de vivienda más altos de toda su historia en todos y cada uno de sus 73 barrios: 903,40 euros de media, según datos oficiales que acaba de publicar la Secretaria d'Habitatge de la Generalitat.

Esto significa que alquilar un piso en la preciosa ciudad mediterránea es ahora el doble de caro que en el año 2000. Aunque realmente no hay que estirar tanto el tiempo para comprobar cómo el alquiler en Barcelona vive en un constante encarecimiento: en los tres años que van del tercer trimestre de 2014 al tercer trimestre del pasado año, la renta media del alquiler en la capital catalana ha aumentado 200 euros. Un fenómeno contra el que la alcaldesa Ada Colau planea una regulación del precio por ley, algo que la presidenta de la Fundació Hàbitat3, Carmen Trilla, considera una solución ineficaz teniendo en cuenta que ciudades como Berlín o París la aplican y sufren el mismo problema.

La subida de precios, no obstante, no viene sola. Y es que durante los primeros nueve meses del pasado año se firmaron en Barcelona más de 36.000 nuevos contratos, lo que supone otro récord más para la ciudad. Esta vasta demanda, que hace que los pisos con precios moderados desaparezcan en cuestión de un pestañeo, no se ve aliviada por un aumento de la oferta de pisos. Así lo explicaba al diario La Vanguardia el gerente de la Cambra de la Propietat Inmobiliària de Barcelona, Óscar Gorgues: "Si a esto se le suma que Barcelona no puede crecer más, que se construye poco y que en las casas viven ahora menos personas porque hay muchas tipologías de familia y vivimos más años, tenemos la tormenta perfecta". Una que, tarde o temprano, estallará por algún sitio.