Un hacker nos explica lo fácil que es acceder al Whatsapp de cualquiera

La foto picante que le mandaste a tu pareja, los datos de la transferencia para pagar el alquiler o la lista de vídeos pornográficos frikis que guardas en el disco duro del Mac. Todas esas informaciones, que jamás compartirías con un desconocido, podrían estar siendo observadas, copiadas e incluso vendidas ahora mismo. “Realmente nadie está a salvo, lo más probable es que tu móvil ya haya sido hackeado por varias personas y ni siquiera lo sepas”, explica al otro lado del teléfono un hacker profesional.

Por su voz diría que debe rondar los 30 años. Aunque su tono es amable, su velocidad para esquivar preguntas comprometedoras nos revela que no estamos hablando con un amateur. Tras conseguir su contacto a través en un foro de internet, el hacker A.B.—sus actividades al margen de la ley le impiden darnos su verdadero nombre— accede a contarnos algunos de sus secretos. Hasta dónde es capaz de llegar un hacker en la era de los smartphones, las app y las redes sociales. Ahora que todos cargamos un ordenador en nuestros bolsillos.

“Quitar multas de la Dirección General de Tráfico, cambiar notas en la universidad, borrar tu nombre de la lista de morosos, espiar un WhatsApp, pinchar un teléfono, etc. La pregunta correcta sería: qué no puedo hacer con un portátil, tiempo y dinero”, comenta A.B. con cierta ironía. Sus servicios son tan variados como sus tarifas. Desde 500 euros hasta varios miles, en función del tiempo y esfuerzo empleados, este hacker es capaz de desvalijar tu móvil en una o dos horas: “No sirve de nada apagarlo, mientras tenga la tarjeta sim puesta puedo hacer lo que quiera”.

¿Que tu pareja duerme con el móvil debajo de la almohada y la sorprendes mirándolo con sonrisa tonta? Para qué vas a hablar con ella y tener una relación sana cuando puedes allanar su intimidad.La aplicación que más hackeamos es Whatsapp, hay muchísima demanda de personas que quieren leer los mensajes de sus parejas y están dispuestas a pagar”, explica A.B. Es por ello que la pregunta del millón no tarda en salir de mis labios: ¿cuánto es capaz de facturar un hacker cada mes?

Un largo silencio se prolonga al otro lado de la línea, tras titubear unos segundos nuestro hacker responde con una nueva evasiva. “Para que te hagas una idea pago entre 2.000 y 3.000 euros mensuales solo para mantener servidores y algunas herramientas que uso en el Deep Web”, responde con una medio carcajada. En su mundo de códigos binarios y acceso restringido se paga con Bitcoins ya que la moneda virtual que “no deja rastro” y mueve los hilos del internet de los iniciados. “En la Deep Web es donde se hacen los negocios que no vemos, desde compra y venta de armas a sicarios. Lo que sea”, añade.

Corbis

Una vez intuida la cantidad de dinero que mueve, uno se pregunta si se puede vivir de esto sin miedo a ser pillado. El hacker se toma su tiempo y responde con una frialdad que no había exhibido hasta el momento: “Yo mismo trabajé en la Unidad de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil. No puedo decir que estoy 100% tranquilo cuando trabajo con temas serios pero calculo muy bien los riesgos. No tengo miedo”. No puedo evitar que se me ericen los pelos de la nuca al escuchar como alguien puede estar tan convencido al hablar de delitos que le podrían costar varios años de prisión.

Sin embargo, este hacker tiene un límite muy definido: los bancos. “Si eliminar una multa tiene una dificultad de un ocho sobre diez y modificar tus datos en Hacienda un diez redondo, meterse con los bancos es hablar de un 11 o más”, admite A.B. Según explica, el truco de las grandes empresas y los bancos es pagar auténticas millonadas a los mejores hackers del mercado para que actúen como una especie de perro guardián de sus aplicaciones y páginas web. Al final, la conclusión es la misma de siempre: el dinero lo compra todo. No importa si se trata de obtener un aprobado, escaquearse de una multa o averiguar si tu pareja te la está dando con el vecino.