Grindr permitió que varias empresas conocieran si sus usuarios eran portadores del VIH

La frase picante que le enviaste a tu rollete, tus confesiones más intimas a tu amiga que está de Erasmus en Finlandia y hasta la foto del herpes que le enviaste a tu tío el médico, podrían haber sido captadas, procesadas y comercializadas por algún hacker. O peor aún, por alguna de las apps gratuitas que tienes instaladas en tu móvil y que se estarían forrando a costa de tu intimidad. Aunque suene a episodio de Black Mirror o a conspiración Illuminati, esta es la realidad que ha sido revelada tras el escándalo de las filtraciones masivas de datos en Facebook y ahora también en la aplicación para citas entre gais, Grindr. 

Según publican Buzzfeed News y TechCrunch, los datos de miles de usuarios de la app, incluidas sus informaciones sobre si son portadores o no del VIH, acabaron siendo distribuidos a Apptimize y Localytics, dos compañías especializadas en la optimización de aplicaciones. Así lo denunció la mayor plataforma de investigación tecnológica de Noruega, SINTEF. Los investigadores escandinavos apuntaron a importantes fallos de seguridad en Grindr que provocaron que datos tan comprometedores como la realización de su última prueba de VIH —que los usuarios solían compartir para informar a sus potenciales contactos del estado de salud en el que se encontraban— fueran transmitidos a través de texto sin formato, es decir, sin encriptar.

“El estado de VIH está vinculado al resto de información. Ese es el principal problema”, denunció a Buzzfeed News el responsable de la investigación en el SINTEF, Antoine Pultier. Vamos que los mensajes que cada día comparten 3,6 millones de usuarios de Grindr podrían ser una verdadero festín para los piratas informáticos que, supuestamente, estarían interceptando y ‘filtrando’ estas informaciones a terceras compañías. Sin embargo, la reiteración de este tipo de fallos en muchas app está despertando las suspicacias de cada vez más personas al respecto del valor comercial de sus datos más íntimos y del uso que estas aplicaciones gratuitas hacen del mismo. 

“No se vende información de usuarios de Grindr a terceros”, explicó en un comunicado el jefe de tecnología de la app, Scott Chen. El mismo exculpó a la compañía de toda responsabilidad y afirmó que “la información limitada que se comparte con estas plataformas se realiza bajo estrictos términos contractuales” y que, por tanto, garantiza el “más alto nivel de confidencialidad, seguridad de datos y privacidad del usuario”. Unas explicaciones que no parecen corresponderse con la realidad y que tampoco han contribuido a reparar la dañada imagen de esta popular app. Aunque para muchos sea duro admitirlo, estas filtraciones parecen demostrar claramente la máxima de que cuando el producto es gratis, el producto eres tú.