El Gobierno Brasileño Dejará Sin Hogar A Indígenas Del Amazonas

40.000 indígenas brasileños verán desaparecer sus poblados en poco tiempo. Hace unos años se empezó a construir la central hidroeléctrica de Belo Monte, la tercera mayor del mundo, en la selva amazónica. El proyecto, del que forma parte la española Iberdrola, es de los años 70, y su polémica, también. Hace 40 años las protestas de los pueblos indígenas lograron paralizar la creación de este monstruo, pero ahora, esta será la sentencia de muerte de cuatro pueblos indígenas, que nacieron allí mucho antes de que existiera la electricidad y el capitalismo salvaje.

 "No queremos que esta presa destruya los ecosistemas y la biodiversidad que nosotros hemos cuidado durante milenios"

Las protestas de los indígenas y la presión de grupos ecologistas brasileños e internacionales detuvieron, en los años 70, la construcción de la central mediante una orden judicial, sobretodo, por lo relacionado con las irregularidades de los permisos ambientales. La central estaba planeada para construirse en el río Xingu, uno de los mayores afluentes del Amazonas, lo que se traduce a un pedazo de cemento en el corazón de la selva amazónica y la inundación de 400.000 hectáreas de bosque.

¿Consecuencias? Terribles efectos medioambientales: La eliminación del hábitat natural y la posterior desaparición de multitud de especies, la desforestación, y sin duda, la razón de éste artículo: significaría la destrucción del hogar de cuatro pueblos indígenas: los kayapó, arara, juruna y araweté. Otro de los obstáculos legales ha sido el Convenio 169 de la OIT, que otorga a los pueblos indígenas el derecho a decidir sobre el futuro de sus tierras ancestrales. Pero ni esto, ni lo que implicaría para el amazonas, no le ha importado lo más mínimo a la presidenta del Brasil, Dilma Rousseff, que dio luz verde al proyecto en 2011, en el cual la española Iberdrola forma parte del proyecto.

"Estos bosques son tan beneficiosos para los pueblos indígenas como para la sociedad brasileña y el mundo"

"No queremos que esta presa destruya los ecosistemas y la biodiversidad que nosotros hemos cuidado durante milenios y que aún podemos preservar". Ese fue el mensaje que, hace años, un líder kayapó envió al expresidente Lula. Hace unos años, 62 líderes indígenas pidieron apoyo internacional contra el proyecto de la presa hidroeléctrica, que actualmente puedes firmar. En la petición explicaban que "cuando los portugueses llegaron a Brasil, nosotros, los indios, ya estabamos aqui", "también estamos luchando por el futuro del mundo porque sabemos que estos bosques son tan beneficiosos para los pueblos indígenas como a la sociedad brasileña y del mundo".

Después de un sinfín de manifestaciones y peticiones al gobierno, los indígenas siguen pidiendo el derecho de poder seguir viviendo dónde lo han hecho desde sus orígenes. Norte Energía, los encargados de construir la central, aseguran compensaciones para la población local, como una vivienda digna. Pero los indígenas precisan del bosque y del río para vivir, y ninguna suma monetaria substituirá el que ha sido su hogar durante siglos y siglos. Si la construcción de esta presa sigue adelante, 40.000 personas perderán sus hogares, su sustento y sus vidas.

An indigenous group stands on the road to the Belo Monte Hydroelectric power plant in Altamira, northen Brazil October 27, 2011. The area was occupied by about 600 Indians, fishermen and coastal communities affected by the project as they protested against the construction of the Belo Monte Hydroelectric power plant, the Indigenous Missionary Council said. REUTERS/Ivan Canabrava/Illuminati Filmes/Handout (BRAZIL - Tags: ENERGY ENVIRONMENT SOCIETY CIVIL UNREST) FOR EDITORIAL USE ONLY. NOT FOR SALE FOR MARKETING OR ADVERTISING CAMPAIGNS. THIS IMAGE HAS BEEN SUPPLIED BY A THIRD PARTY. IT IS DISTRIBUTED, EXACTLY AS RECEIVED BY REUTERS, AS A SERVICE TO CLIENTS