Gestos que no deberías hacer en una entrevista de trabajo

A lo largo del día, somos capaces de realizar millones de gestos casi sin darnos cuenta. Si bien es cierto que algunos los realizamos de forma voluntaria, la mayoría son causa de nuestro sistema parasimpático (no es que sea muy majo, es que se llama así), quien revela siempre cómo nos sentimos en realidad. ¿Esto qué quiere decir? Pues que a veces contamos más con nuestro cuerpo que con las palabras que decimos.

Debes tener cuidado en los ademanes que empleas a la hora de comunicarte. Quizá le lleven la contraria a tus elocuentes argumentaciones que le estás contando a la persona de RR.HH. que tienes enfrente. Como nosotros queremos que consigas ese puesto de trabajo, a continuación te damos algunos tips para que seas el mejor candidato.

Cuidado con rascarte la nariz o la oreja

Si lo haces mientras hablas con tu entrevistador, esto es síntoma de que le estás mintiendo. Y si el que lo hace es él, quizá es que no te está contando toda la verdad sobre las funciones del puesto de trabajo a realizar, el salario o el horario. Escucha atentamente, y desconfía de los puntos que no deja claros. Cuando acabe, aprovecha y pregunta. Pese a lo que cree la mayoría, es bueno preguntar y aclarar cuestiones, esto os permitirá ahorrar mucho tiempo tanto a ti como al de RR.HH.


Cruzar los brazos

Si la entrevista se realiza con una mesa de por medio, úsala. Apoya tus manos encima de ella, como si estuvieras dando el telediario, y nunca las escondas. Siempre deben estar visibles y sírvete de ellas para explicar tu experiencia y aptitudes.

Si cruzas los brazos mandas un mensaje de que estás a la defensiva, intranquilo y no muy abierto a la propuesta. En esto se fijan mucho los responsables de RRHH, así que corrige esta pose y trata de ser más proactivo.


Sentarse hacia atrás

Es símbolo de soberbia y eso no debes mostrarlo nunca en una entrevista.

Quizá estés muy cansado, o que llevas tantas horas sentado en esa poco ergonómica silla de la sala de espera con los nervios a flor de piel esperando oír tu nombre para poder entrar a realizar tu entrevista.


La palmadita en la espalda

Muy típico cuando estás con tus colegas de fiesta tomándote unas cañas, pero la lectura real es que te sientes por encima de esa persona, y es un gesto de sometimiento. Recordándole quién es el que manda. No se lo hagas nunca a tu jefe, aunque os llevéis de fábula.

Despídete con un buen apretón de manos, e intenta evitar los dos besos. Tienes que mantener una imagen de profesional.


Tus pies te delatan

Los pies son símbolo de atención, y por tanto han de mirar hacia las personas que quieres escuchar. Si ves que miran hacia otro lado, significa que "sobras", es decir, que ya es momento de marchar.

Si ves que los pies no te enfocan a ti, siéntete invitado a pírarte lo más pronto y lejos posible.