La gente está recuperando su pelazo con las 'pelucas indetectables' que arrasan en internet 

Pocas cosas atormentan tanto a los hombres como quedarse calvo. Sí, ya sabes, convertirte en el tipo de la lotería o el mismísimo Don Limpio.  Que tus amigos que puteen cada día con tu cartón emergente o que la gente pregunte por ti como "el calvo ese". Más allá de la hijoputez generalizada en torno a la alopecia, hay quienes llevan con orgullo tener la cabeza rapada al cero y se encuentran bien consigo mismo.

Sin embargo, debido a tanta mala fe en el mundo también están los que se sienten incómodos, inseguros y feos tras perder su tupé, su melena o su flequillo. Las posibilidades que había hasta ahora no eran nada alentadoras y consistían, básicamente, en los peluquines malrolleros y los injertos capilares carísimos, que en España, en cadenas como Corporación Capilar, van desde los 3.200 a los 9.500 euros.

Pero, como todo en esta vida tiene solución (o casi) ha surgido un nuevo invento, con el que uno recuperar temporalmente un pelazo natural, sano y digno de ser presentado al mundo en tu Instagram. Son las prótesis de cabello indetectables: pelucas que se mezclan con el pelo propio, que cuestan un mínimo de 800 euros y que, para tu alivio, aguantan entre tres y seis meses pegadas sobre tu ilustre calva.

En España, por ejemplo, ya hay bastantes centros capilares que se dedican a este negocio en casi todas las ciudades: en Madrid —como Hair Solution—, en Tenerife —como RunHair—, en Barcelona —como Rueber—, etc. Estos comercios usan las llamadas prótesis capilares indetectables, un tipo de peluca que, en su mayoría, se fabrica con el llamado remy hair, un concepto que se refiere a cabellos naturales con pelos de mucha calidad: son muy tupidos, crecen en una misma dirección y están ligeramente procesados para aumentar su durabilidad.

Para que te hagas una idea, estas prótesis capilares consisten en una micropiel transpirable donde se injertan los pelos. Rueber es una de las compañías que las fabrica en España, y también las distribuye a otras empresas como RunHair. En Código Nuevo hemos intentado ponerse en contacto con algunas, como la propia RunHair, Rueber o Hair Solution, pero todas ellas se han negado a aportar detalles concretos sobre su producto. Tampoco Quiff & Co, una empresa británica que vende este tipo de prótesis capilares por unas 1.200 libras, y que en un principio parecían encantados en respondernos, ha querido dar más información sobre los pros y contras de sus pelucas.

Por tanto, la única opción que hemos tenido para obtener más información de la que aparece en las webs fue haciéndonos pasar por clientes. Ahí, sí. Como esperábamos, todas estas empresas nos ofrecieron una primera cita gratuita: aunque por teléfono apenas nos dieron algunos detalles del funcionamiento de estas prótesis de cabello. De hecho, casi todas eran reacias a decir el precio sin que acudas en persona a la tienda. ¿Un poco malrollo, no?

Sin embargo, en Hair Solution sí nos mandaron un correo con las diferentes opciones que ofrecen. El tratamiento de este tipo más barato que tienen es el programa Silver, que cuesta 750 euros y cuenta con dos pelucas, un corte de pelo, un juego de tratamiento y limpieza y un tutorial en vídeo para aprender a cuidar tu nuevo cabello.

Aunque las prótesis van cosidas en una micropiel transpirable, el tutorial es importante porque cada tres semanas hay que quitar el sudor y la suciedad que, poco a poco, se va almacenando entre la cabeza y el producto. Por eso mismo, en Hair Solution tienen otros programas, como el Diamond Plus —el más caro de todos—, que cuesta 1.470 eurazos y que viene con cuatro pelucas, el vídeo explicativo, el kit de limpieza y cinco mantenimientos en la propia sede de la compañía en Madrid. También te ofrecen la opción de financiarlo por 120 euros al mes tras un pago inicial de 300 euros.

Como ya te podrás imaginar, muchas de estas compañías se anuncian con vídeos demostrativos de su producto. Ya sabes, el clásico "antes y después". Las prótesis, explican en su publicidad, se hacen a medida para cubrir la parte superior, mientras que en los laterales el pelo sigue siendo el propio de la persona. La diferencia entre el antes y el después es tremenda y es casi imposible detectar a simple vista que es una peluca: el color es el mismo y va sujeta a la cabeza con un adhesivo tan fuerte que aguanta todo tipo de esfuerzos físicos, desde deportes a baños en playas y piscinas, algo que también se muestra en los vídeos junto con una entrevista a los clientes satisfechos.

Pero como nada es para siempre, cada peluca se estropea entre los tres y los seis meses aunque, como es lógico, esto variará en función de cómo la cuides y de qué tipo de deporte o esfuerzo hagas. Su inconveniente está claro: para aguantar 15 años con este tipo de prótesis necesitarás mínimo unos 20.000 euros, una cantidad que no todo el mundo tiene o, al menos, no está dispuesta a gastar en algo que, por mucha publi que le metan y mucho vídeo molón en Youtube, jamás dejará de ser un "peluquín high tech"

Crédito de la imagen: Quiff & Co