Los genes podrían determinar la edad a la que perdemos la virginidad

Lo genes parecen predisponernos mucho más de lo que pensamos en cuanto a la edad en la que perderemos la virginidad según el último estudio de la Universidad de Oxford

Uno de los mayores errores que cometemos las personas a la hora de evaluar comportamientos, habilidades o características de los demás es atribuirlos exclusivamente a la herencia genética o a la experiencia vivida a lo largo de los años. Porque como cuenta el neurólogo de la Universidad de Stanford, Robert Sapolsky, todas esas cosas dependen de una mezcla única de factores. Pensemos, por ejemplo, en la edad con la que perdemos la virginidad. Probablemente la mayoría justificaríamos esto con el contexto social y cultural, no con nuestros genes. Pero la ciencia tiene algo muy diferente que decir.

En concreto, y mediante una investigación a 214.547 mujeres y 182.791 hombres del Reino Unido, científicos del Centro Leverhumem de Ciencias Demográficas de la Universidad de Oxford han identificado hasta 278 áreas específicas de nuestro ADN relacionadas con el momento de la primera relación sexual. Dentro de las mismas, los autores de la investigación, liderada por la especialista Melinda Mills, descubrieron tanto variantes genéticas relacionadas con las funciones reproductivas como variantes genéticas relacionadas con los comportamientos. Estamos más predispuestos de lo que podríamos pensar.

Pero este estudio está muy lejos de ser un mero saciante de curiosidad. Puede resultar divertido entender el papel de la genética en el hecho de que perdieras la virginidad con 17 años o de que aún no lo hayas hecho a los 25 años, pero lo verdaderamente importante es que los comportamientos reproductivos "pueden ayudarnos a comprender las enfermedades de la vida posterior", en palabras de Mills en el Daily Mail. Así, las variantes genéticas relativas al sexo temprano están relacionadas con la desinhibición, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, la adicción o el tabaquismo temprano.

¿Estamos predestinados o solo condicionados?

Mientras tanto "aquellos genéticamente propensos a posponer el sexo tuvieron mejores resultados en salud y longevidad en la vida posterior". Para comprender esto en profundidad debemos abrir nuestra mente con el objetivo de entender que muchos de nuestros impulsos, predisposiciones y comportamientos provienen de nuestra herencia genética, aunque seamos capaces de camuflarlo con una narrativa sobre nuestras vidas. Así, "los factores que explicaron el hecho de tener relaciones sexuales más tarde influyeron el miedo a la intimidad y la humillación en las redes sociales". Y eso tiene tanto de social como de biológico.

Porque ambos factores intervienen conjuntamente. Una de las frases estrella del propio Sapolsky es que no debemos preguntarle a un gen qué hace, sino qué hace bajo ciertas condiciones ambientales. Así, todas esas variantes descubiertas por Mills y su equipo pueden estar más activas o inactivas en función de varios otros factores externos. En este sentido, resume Mills, la edad con la que perdiste o perderás tu virginidad procede de "una combinación de genética, predictores sociales y el entorno". No hay nada escrito pero tampoco estás libre de condicionamientos. Algo que puede aplicarse a todo lo demás.