Así funciona el macabro mercado negro de restos humanos en Facebook

Restos de niños, momias de adolescentes y objetos cotidianos hechos con restos humanos son algunos de los objetos que se venden por miles de dólares en subastas online

Un usuario de Facebook comentaba “es preciosa, ¿cuánto pides?” en un post de un grupo. El objeto “precioso” era una calavera humana, “en buen estado de conservación, antigua, y cuesta 550 dólares”, como la vendía el dueño. Pero, ¿de dónde había salido? Según aseguró, “de un recinto arqueológico en Susa, Túnez”. El grupo de Facebook donde la vendía era uno de los muchos dedicados al coleccionismo de restos humanos, una macabra afición que, según un artículo de Live Science, es extrañamente común.

“Me infiltré durante diez meses en este mundo del coleccionismo de restos humanos y descubrí que esta calavera era solo la punta del iceberg”, reconoce Owen Jarus, el periodista a cargo de la investigación. No solo vendían calaveras, los coleccionistas pedían cosas mucho más macabras. Por ejemplo, los objetos más cotizados eran los restos de fetos, infantes, niños y adolescentes.

“Estoy buscando el esqueleto y los órganos de un niño pequeño”, preguntó un usuario en el muro. Nadie le hizo preguntas sobre por qué lo quería (“aquí nadie cuestiona a nadie”, recuerda el periodista), simplemente le pasaron contactos. Uno de los precios más elevados de Jarus llegó a ver fueron los 12.500 dólares que se pidieron por un niño de seis años momificado que murió en el siglo XVIII, pero no lo más perturbador que vio. Por 6.495 dólares, una vez llegaron a vender un feto casi formado que la madre quiso poner un tarro para la investigación científica, o por una cifra similar, 6.500 dólares, un libro de 1917 encuadernado en piel humana.

Lo que el periodista vio en esos meses infiltrado se puede resumir en restos de niños en tarros, esqueletos enteros, órganos disecados, momias y objetos cotidianos hechos con partes humanas. Es un festival de lo macabro (de hecho, algunos objetos que tenían historias de muertes muy retorcidas como background obtenían precios más altos en estas subastas online) que nadie dice por qué quiere participar. Aunque, según su investigación, con diversos testimonios policiales, suelen ser objetos para ricos excéntricos que los quieren como decoración del hogar.

La mayoría de los vendedores no explican de dónde salían los restos. Es un negocio turbio que actuaba como mercado negro, pero a través de Facebook. “Es ilegal vender restos humanos para las colecciones”, asegura Tanya Marsh, una abogada fúnebre consultada para el artículo. “Recuerdo cuando vendieron una calavera de un ritual de indígenas americanos por 10.500 dólares”, explica. El vendedor no quiso decir de dónde venía, aunque Jarus se lo podía imaginar, teniendo en cuenta que solamente Perú ha denunciado que se han asaltado 100.000 tumbas antiguas robando todo el patrimonio, incluidos cadáveres.

Así pues, la gran mayoría de restos y objetos macabros son robados, pero no solo de piezas arqueológicas de museos, sino también de centros médicos. “Están robando cadáveres de personas que han donado su cuerpo a la ciencia para traficar”, añade Marsh. Además, por supuesto, están las implicaciones morales: el cuerpo de nadie debería ser un objeto de coleccionismo, y menos aun si son cadáveres robados de lugares donde sus órganos iban a ser usados para trasplantes o investigación médica.

CN