Francia quiere dejar de extraer combustibles fósiles antes de 2040

Francia está cogiendo carrerilla en la carrera del ecologismo. El centrista de Emmanuel Macron no solamente ha puesto el foco en reducir la cantidad de plástico que se genera y consume anualmente prohibiendo las bolsas y vajillas de plástico, sino que ahora quiere "sacar a Francia de las energías fósiles", según prometió el propio presidente. Con ese objetivo, el Parlamento francés ha aprobado un proyecto de ley que quiere terminar con la explotación de hidrocarburos antes del 2040.

AFP or licensors

En una votación a mano alzada en la que solo el partido derechista Les Républicains se posicionó en contra y algunos legisladores de la izquierda se abstuvieron, la Assamblea Nacional Francesa convirtió el martes en ley la prohibición de seguir extrayendo hidrocarburos en todos sus territorios y, con ello, terminar con los combustibles fósiles (petróleo, gas, carbón...) en menos de 25 años. En concreto, la ley establece dejar de dar permisos para la explotación de dichos hidrocarburos, líquidos o gaseosos, y no se renovarán las licencias ya existentes más allá de 2040.

Una medida celebrada por el ecologismo a pesar de que la explotación de combustibles fósiles en territorio francés equivale a un porcentaje muy bajo a nivel mundial. Actualmente, Francia extrae el equivalente a alrededor de 815.000 toneladas de petróleo por año, una cantidad que, por ejemplo, Arabia Saudí, extrae en unas horas. "El final de las energías fósiles se está escribiendo, y la Asamblea está escribiendo la primera página", celebraba el ministro de la Transición Ecológica, Nicolas Hulot, después de la votación.

El presidente francés Emmanuel Macron y Nicolas Hulot, ministro de la Transición Ecológica

Eso sí, algunos han remarcado que, a pesar de la importancia de dejar de producir este tipo de energías, también lo sería centrarse en el consumo de estas en general. Hulot reconoció que se trata de una "primera etapa" de la ley que, aun así, ya es "irreversible". Sin embargo, el ministro reconoció que "no tendrá ningún alcance si no se le añaden objetivos de reducción de consumo de energías fósiles". Respecto a esto, la oposición derechista argumenta que esta ley no hará más que debilitar la economía francesa, ya que la producción nacional de petróleo solo supone el 1% de lo que consume el país.

En su afán por sustituir las energías fósiles por renovables, el gobierno de Macron también planea prohibir la venta de vehículos con motor diésel y de gasolina de cara a 2040. Un conjunto de medidas arriesgadas (económicamente) que suponen una apuesta firme por parte de uno de los países europeos más importantes. Esperemos que sirva como ejemplo para otros.