La Fórmula 1 elimina la figura de las azafatas de carrera por sexista

Aunque no lo haga a la velocidad que nos gustaría a la inmensa mayoría de nosotros, lo cierto es que el mundo avanza irremediablemente hacia un futuro más justo, especialmente para las mujeres, tan olvidadas y denigradas por la sociedad durante milenios. El ejemplo más reciente, y que nos llega desde la Fórmula 1, es la desaparición de una vez por todas de esa figura de ‘mujer florero’ heredada de tiempos ultramachistas que supone la azafata de carrera. Y es que, a partir del próximo mundial, que comienza el 25 de marzo de 2018 con la disputa del Gran Premio de Australia, la imagen de chicas sosteniendo carteles con nombres y números de pilotos en las parrillas de la popular competición será cosa del pasado.

La medida, sin embargo, no afectará únicamente a la Fórmula 1, sino que se aplicará también al resto de pruebas de motor que se lleven a cabo en los grandes premios de los fines de semana. Las motivaciones tras esta decisión, aunque evidentes, las explica así Sean Bratches, director comercial de operaciones de la Fórmula 1: "Aunque la práctica de emplear azafatas ha sido un elemento básico de la Fórmula 1 durante décadas, creemos que esta costumbre no encaja con los valores de nuestra marca. No creemos que la práctica sea apropiada o relevante para la Fórmula 1 y sus aficionados, los antiguos y los nuevos, en todo el mundo".

La eliminación de esta figura, duramente criticada por su naturaleza sexista, no ha sido un movimiento pionero de la Fórmula 1. Ya lo hicieron antes otros campeonatos FIA como el Mundial de resistencia o la Fórmula-E. También el Master de Tenis de Madrid. Una prueba inconfundible de que otros tiempos están de camino. Unos en los que con toda seguridad presenciaremos más medidas de este tipo en otros deportes como el Mundial de MotoGP, el boxeo o el baloncesto, donde la figura de las animadoras también ha sido criticada en los últimos años. Por suerte, todo parece indicar que el deporte del mañana, lógicamente, no tolerará ni una pizca de machismo.