El fascismo está creciendo tanto en Italia que se plantean ilegalizar partidos

El primer ministro italiano, Mario Draghi, podría estar preparando la ilegalización del partido fascista Forza Nuova a raíz de los disturbios registrados desde el último fin de semana en Roma

La tensión en Italia está llegando a niveles preocupantes entre los movimientos antivacunas y el repunte del fascismo. El pasado fin de semana, una manifestación contraria a la obligatoriedad del pasaporte Covid acabó sirviendo de excusa para que los grupos neofascistas realizaran saqueos y disturbios llegando incluso a intentar el asalto al Palacio Chigi, sede del Ejecutivo italiano, y logrando destrozar la sede de la Confederaciones Generale Italiana del Lavoro (CGIL) principal sindicato del país. 

Al menos 14 personas fueron detenidas y todas ellas pertenecían al partido Forza Nuova(FN) de clara inspiración fascista. "No soy Hitler y nunca he sido nazi, pero fascista sí”, llegó a declarar su fundador y protagonista de los incidentes, Roberto Fiore. Pues bien, en medio de este clima de extrema tensión y con la implantación este viernes del pasaporte covid como medida obligatoria para ir a trabajar en el país, se espera que los disturbios puedan repetirse y sean todavía peores. 

Es por todo ello que, según el diario Corriere della Sera, el primer ministro de Italia, Mario Draghi, estaría estudiando la posibilidad de ilegalizar al partido FN mediante decreto como respuesta contundente a la escalada de inestabilidad promovida desde la extrema derecha. Sin embargo, otros apuntan a que esta medida podría incendiar las calles y servir como gasolina que avive aún más las llamas del descontento entre un sector de la población que piensa que el Gobierno se comporta de manera autoritaria a raíz de la crisis del covid. 

En teoría, la medida tendría cabida dentro de la Constitución de 1948 que fue redactada tras la Segunda Guerra Mundial y la caída del régimen del dictador fascista Benito Mussolini con la intención expresa de evitar la vuelta de esta ideología al poder. Así lo dejaría claro uno de sus anexos, la conocida como Ley Scelba de 1952, que permite prohibir cualquier intento de “reorganizar el disuelto partido fascista” así como cualquier organización de más de cinco miembros que “persiga los objetivos antidemocráticos del partido fascista”. De hecho, ya ocurrió en 1973 con Orden Nuevo y 1976 con Vanguardia Nacional.

Sin embargo, existe otra vía que quizá sería menos polémica y consistiría en que los jueces probaran que el partido Forza Nuova está intentando restablecer la ideología fascista permitiendo a la ministra de Interior, Luciana Lamorgese, la disolución y confiscación de los los bienes del partido. Por el momento, los altercados protagonizados por los miembros del partido ha provocado que la Fiscalía de Roma decretara el cierre de la web por “instigación a delinquir” a través de “herramienta informáticas y telepáticas”.

Por el momento, entre el domingo y el lunes se celebrarán las elecciones municipales en Roma y quizá nuevos altercados puedan acabar declinando la balanza llevando a Draghi a actuar. En cualquier caso, la sombra del fascismo en Italia comienza a ser muy preocupante y el problema, al parecer, solo acaba de empezar.