Esta exposición sobre la menstruación levanta ampollas entre los usuarios del metro

El metro de Estocolmo (Suecia), con sus más de 100 estaciones es uno de los espacios más rebosantes de cultura del mundo. Los suecos aprovechan un lugar de paso para exponer obras de sus artistas locales en los murales de sus pasillos. Sin embargo, las imágenes que llevan expuestas las últimas cinco semanas están causando más polémica que admiración. Pero, ¿acaso abrir debates no es una de las funciones del arte? Los dibujos, hechos a rotulador en blanco y negro, son parte de la obra 'The Night Garden' ('El Jardín de Noche') de la artista Liv Strömquist y representan animales en libertad, árboles, hombres desnudos y mujeres con vello en las piernas que, además, están abiertas y muestran sangre menstrual manchando su ropa interior. 

Muchas personas no tardaron en quejarse en las redes sociales por tener que contemplar dichas obras mientras van de camino al trabajo o acompañan a sus hijos al colegio. "No es divertido tener que explicar a un niño de cuatro años por qué está ese rojo entre las piernas", tuiteaba alguien. De hecho, gran parte de las críticas consideran que el transporte público no es el lugar más adecuado para esta exposición. "No es suficiente con tenerla [la regla] una vez al mes, ahora te lo recordarán cada vez que te subas al metro", se quejaba una tuitera.

De hecho, Strömquist está acostumbrada, según dijo en la radio nacional sueca, a que su trabajo cause controversia. La artista y autora de seis libros es conocida por su perspectiva satírica y feminista que, pese a romper tabúes y visibilizar temas como este, no agrada a todo el mundo. Sin embargo, la artista añadió que esta obra había provocado una discusión sana y necesaria sobre un tema tabú. "Es extraño que se considere tan provocativo, ya que es algo que vemos todo el tiempo", dijo en una entrevista para el canal SVT.

A pesar de las buenas intenciones de las buenas intenciones de Strömquist, una portavoz de la compañía de transporte público de Estocolmo confirmó que se habían recibido quejas formales sobre las imágenes. Ante esto, la compañía decidió que iba a seguir exponiéndolas. "No deseamos que el trabajo sea ofensivo de ninguna manera. Pero, dicho esto, no tenemos una política con respecto a las diferentes expresiones del cuerpo humano desnudo", explicó la portavoz al medio inglés The Guardian. 

"Está todo bien (Solo estoy sangrando)".

Obras como esta, y las reacciones a ella, demuestran que sigue existiendo una invisibilización y un rechazo en torno a asuntos como la menstruación. Además de Strömquist, muchas otras artistas y activistas luchan para acabar con este tabú y que deje de considerarse necesario callar y esconder algo tan natural.