Dos expertos te explican cómo convertir tus redes sociales en atractivas para las empresas

Es nuestro escaparate personal para el mundo. El espacio en el que compartimos las fotos de fiesta, de viajes. Ese rincón donde publicamos información detallada sobre nuestros gustos y volcamos nuestras opiniones. Las redes sociales como Facebook, Twitter o Instagram aportan más información de la que podrías imaginarte y, por eso, casi todas las empresas investigan a sus candidatos analizando todo lo que aparece en sus perfiles.

¿Muchas borracheras, comentarios escabrosos, sentencias extremistas? Aunque no lo parezca, determinadas publicaciones pueden inclinar la balanza de un lado o de otro. Para saber cómo tu vida virtual podría conseguir el trabajo de tus sueños hablamos con dos expertos, uno en recursos humanos y otro en estrategias de social media, y les pedimos que nos ayuden a utilizar estas cuentas como expositores de nuestra marca personal para que cualquier reclutador caiga rendido a nuestros pies.

“En poco tiempo, hemos pasado del sistema tradicional del currículum a buscar en las redes cualquier información relevante”, asegura Julio García Gómez, experto en comunicación y responsable durante años del departamento de selección de personal de Antena 3. En su opinión, “Facebook, Twitter o Instagram son patios de vecindad que te dan pie a pensar cómo es la persona que estás pensando contratar”. Una apreciación que se corresponde con el informe Redes Sociales y Mercado de Trabajo, publicado por Adecco e Infoempleo, y que constató que el 88% de las compañías españolas consultan la actividad de sus candidatos en sus perfiles de las redes.

Llegados a este punto está clara la importancia de exprimir nuestras redes a la hora de buscar trabajo, la cuestión ahora es cómo hacerlo. Ismael Pérez Arana está especializado en marketing y en estrategias de social media. Él determina tres tipos de usuarios: los pasivos que tan solo consultan las publicaciones de los demás, los que se dedican además a compartirlas y los que toman la iniciativa de generarlas. Sin dudarlo, Arana invita a integrarse en el tercer grupo: “Siempre con mucho cuidado y poniéndonos en la mente del contratador, estará bien ser nosotros los que generemos los contenidos, siempre vinculados a nuestro sector”.

No obstante, muchos siguen prefiriendo utilizar sus cuentas para compartir aspectos de su vida privada, y para ellos también hay un consejo: “En el caso de preferir esta opción, estará bien contar con dos perfiles, uno privado y de acceso restringido para uso personal y otro público, pensando en ofrecer una imagen más profesional”. Y, para esta segunda opción, recomienda decantarnos por “crear una página, más que presentarnos como una persona privada”. Bajo este formato, sugiere “compartir propuestas de valor para las empresas a las que te enfocas, definiendo una imagen relacionada con la suya y anunciando unos objetivos similares”.

Porque lo cierto es que las redes sociales constituyen una herramienta más para darnos a conocer. El mismo informe recogió además que, cada vez más, las compañías se valen de las redes para publicar las ofertas laborales disponibles, lo que refuerza la idea de su relevancia. Además, constata que “el 69% de los profesionales de recursos humanos consideran que un candidato activo en redes sociales tiene más oportunidades”.

En este sentido, García Gómez también apuesta por “generar una marca compartiendo nuestros logros y nuestra formación incluyendo titulares que muestren la esencia de lo que somos” además de "aplicar todos los consejos que deben implementarse a la hora de crear un currículum atractivo". Pero, ¿qué ocurre con Twitter e Instagram? “Ambas son, en muchas ocasiones, más importantes, y permiten interactuar de mejor manera con las empresas”, comenta Arana. La necesidad de gestionar por perfiles paralelos no es aplicable a ellas, pero su potencialidad para compartir nuestros trabajos y creaciones se multiplica.

“Un fotógrafo o diseñador gráfico podrá exponer sus trabajos en Instagram, aunque el contenido de las fotografías e imágenes correspondan a capítulos de su vida privada. Por otra parte, Twitter nos permitirá enlazar directamente con compañías de nuestro sector y vincularnos a ellas con facilidad, pudiendo también alternar las publicaciones profesionales con nuestras opiniones personales”, argumenta el especialista en márketing a la vez que recuerda que la opción más segura y específica siempre será Linkedin, una red diseñada para vendernos profesionalmente.

Otro aspecto en el que inciden ambos expertos es en apuntar que la responsabilidad y la mesura son dos factores determinantes. “Conviene pensar bien si el contenido es adecuado antes de compartirlo, porque lo más probable es que el entrevistador termine por encontrarlo”, constata García Gómez, que completa diciendo que, si bien nuestra actividad en las redes no será determinante a no ser que resulte claramente reprochable, sí puede suponer “una forma rápida de realizar la primera criba entre los candidatos que optan al puesto”.

En conclusión, más vale tener cuidado con aquello que compartimos. Aunque seguro que el director de recursos humanos también sale por la noche, lo mejor será que no se tope con una foto nuestra con un gorro ridículo, una copa en cada mano y los ojos inyectados en sangre. En el fondo, nadie va a sorprenderse de que tengamos una vida social ajetreada pero, a la vista de los datos, será mejor que no lo vea en nuestro perfil.