Un Experto Cuenta Que La Clave Para Dejar De Odiar Los Lunes Es Lo Que Haces Desde El Viernes

Hasta mal cuerpo se te pone, y muy mala leche. Porque ya te lo estás oliendo: una pila de cosas por hacer, la bandeja de entrada hasta los topes, el informe que dejaste a mitad porque no te dio tiempo a terminar. Todo esperándote sobre tu mesa de la oficina, pacientemente, con ganas de joderte vivo. Y ya, te anticipas. Estás todo el domingo por la tarde pensando en ello y te sube por el cuerpo una amargura que hace que comiences el lunes con los instintos homicidas por las nubes.

Pues se acabó. Que le jodan fuerte al lunes. El fin de semana ya sabe a poco de por sí, como para dejar que tu mente lo recorte todavía más robándote casi la cuarta parte. BAS-TA. El experto en liderazgo y gestión del tiempo Mark Murphy, fundador también de Leadership IQ, tiene el sistema definitivo para recuperar lo que te pertenece: la noche del domingo, una noche entera llena de tiempo libre para que disfrutes tocándote a dos manos lo que mejor te parezca.

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Vamos al lío, que esto suena muy bonito. Lo primero que defiende Murphy es que hay que desarrollar un “Plan para el lunes”, poner por escrito todo lo que tenemos que hacer para que el primer día de la semana esté bien aprovechado. Pero cuidado, no un listado de las cosas que vamos a tener que hacer, un folio repleto de guiones y asteriscos con decenas de tareas. Eso no, porque es contraproducente. No vas a pasarte tu último día libre pensando (otra vez) en trabajo, solo faltaría. El experto en gestión del tiempo habla de un plan de éxito respondiendo a la pregunta “¿qué necesito llevar a cabo para que mi lunes sea un éxito?”. Así, más que simplemente una enumeración, será un paso a paso de todos los asuntos que tengamos pendientes.

Ahora, ¿cuándo preparar ese plan mágico? El viernes por la tarde. Cuando ya no merece la pena iniciar ninguna actividad para no tener que dejarla a medias, está bien destinar un rato a elaborarlo. ¿Para qué? No sólo para poder implementarlo el lunes nada más llegar, sino para irnos el fin de semana con la tranquilidad de saber por dónde tenemos que empezar a trabajar a la vuelta del fin de semana.

Desde Leadership IQ propuso una encuesta en la que preguntaba cómo comenzaban los usuarios su lunes. El 47% de las personas que lo hacen revisando su correo aseguraron terminar sus lunes con la sensación de haber aprovechado poco el día, por aquello de ir atando los cabos sueltos de la semana pasada. Pero, al hacerlo, acumulaban los nuevos. Por otro lado, el 68% que dedican un tiempo a preparar ese “Plan de éxito” dijeron que suelen acabar la jornada satisfechos, sabiendo que han exprimido su lunes al máximo. Tachar todas las cosas de una lista siempre da un cierto gustito, ¿a que sí?.

Solo hay un problema. ¿Ahora qué hacemos el domingo por la noche? La mayoría acabamos siendo pasto del zapping aburrido y vacío plagado de anuncios de comparadores de hoteles. Al final, lo de siempre: una tarde/noche de domingo desperdiciada. Por eso, el bueno de Murphy recomienda pensar en planes atractivos para que ese último coletazo del fin de semana no sólo no sea un día odioso, sino que sea algo esperado con ilusión, ansiado, un momento al que tenemos ganas. El nuevo viernes, vaya. Aunque al día siguiente haya que madrugar.

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¡Tachán! Se acabó el odio visceral a los lunes. Al menos, en lo que agobio se refiere. Sí, seguiremos teniendo que poner el despertador al punto de la mañana, tal vez arrastrando todavía la resaca épica. Pero ya lo haremos de otra manera. Y oye, por probar…