Una experta en citas resuelve el enigma de por qué quieres a quien no puedes tener

Seguro que alguna vez has estado encaprichado de alguien y cuanto menos caso te hacía, más deseos de conquistarle crecían dentro de ti. Este fenómeno, infantil y autodañino, puede extenderse a muchas otras cosas de la vida: unos zapatos carísimos o un trabajo soñado. Cuanto más innacesible parezca nuestro objetivo más fuerte será nuestro apetito por tenerlo entre las manos. Y la fundadora de la web de citas A Little Nudge, Erika Ettin, tiene una teoría sobre por qué nos comportamos así.

Cuanto menos responda alguien o corresponda a los avances de uno, mayor será el valor percibido que el perseguidor cree que tiene esa persona. Entonces nos esforzamos más ya que esta persona realmente debe valer la pena si él o ella tiene una gran demanda. En otras palabras: esta persona es un recurso escaso”, explica la especialista. Y el hecho de que sean demandados, populares e inalcanzables hace que en ocasiones los valoremos por encima de su valor real.

Lo peor de todo, según Ettin, es que esa deformación en nuestra valoración hace que comencemos a valorar más a esa persona que a nosotros mismos. Y, aunque sabemos que deberíamos alejarnos, nuestro cerebro liberará suficiente dopamina la próxima vez que le veamos como para no ser capaces de hacerlo. La experta lo achaca a las dosis intermitentes de la droga: “Nuestros cerebros aman la imprevisibilidad porque los máximos son más altos que si obtuviéramos la recompensa deseada todo el tiempo”.

Es lo que Ettin llama las “miguitas de pan”. La otra persona no está realmente interesada pero nos deja pequeños trozos de pan para que sigamos persiguiéndole. Y nuestra ansiedad sube y comenzamos a preocuparnos: “¿Cuándo va a mandar mensajes de texto? No he tenido noticias suyas en tres días, y sé que ya ha vuelto de su viaje de fin de semana”. Pero aunque este fenómeno sea muy poderoso, lo mejor que puedes hacer, según la experta, es alejarte y no gastar tu tiempo y energía en algo irreal e improductivo. Te ahorrarás mucho dolor.