La Eterna Pregunta De Por Qué Las Mujeres Cobran Menos Que Los Hombres (Y Su Explicación)

¿Cobran las mujeres menos por hacer el mismo trabajo? Esta pregunta, como otras tantas que se esconden detrás de las estadísticas, está sujeta a interpretaciones. La respuesta que uno lee u oye con más frecuencia es “sí, hay una brecha salarial entre mujeres y hombres. Y eso significa que ellas cobran menos por el mismo trabajo”. Bueno, pues no es tan sencillo.

Hay una brecha salarial, vale. Según datos de la Unión Europea, en España asciende a más del 19%, tres puntos por encima que nuestros socios comunitarios. Pero que haya una brecha salarial no significa que las mujeres cobren menos por el mismo trabajo siempre, aunque a veces también lo hagan.

Hay otros factores que contribuyen a ella. Por ejemplo, los puestos de mando y supervisión están mayoritariamente ocupados por hombres. En muchísimos sectores los hombres tienen más opciones de lograr un ascenso y, en consecuencia, están mejor pagados.

Además, muchas mujeres hacen trabajos no remunerados, sobre todo tareas del hogar y cuidado de hijos o familiares enfermos. Los hombres a veces también, pero menos. Mientras ellos tienen 9 horas a la semana de trabajo no remunerado, ellas registran 26, casi cuatro al día.

Como consecuencia, las mujeres tienden más que los hombres a tener trabajos parciales. De hecho, más de dos millones de mujeres en España los tienen frente a unos 770.000 hombres. Y como los trabajos parciales de media están peor pagados que los que son a tiempo completo, el resultado final muestra que las mujeres tienden a cobrar menos.

Las mujeres también interrumpen su carrera laboral más veces que los hombres (los críos otra vez) y está probado que las interrupciones en la carrera laboral tienen a menudo impacto en los futuros ingresos e incluso en la pensión que luego las mujeres cobrarán, porque, básicamente, cotizan menos tiempo a la seguridad social.

Y, por si fuera poco, muchos de los trabajos mayoritariamente ocupados por mujeres como ventas o cuidados ofrecen salarios más bajos. Por último, hay veces en las que a las mujeres directamente se les paga menos dinero por hacer exactamente el mismo trabajo. Aunque, como señala este artículo, eso se reduce cuando hablamos de empleo público para el que ha habido que opositar o cuando el sector está protegido por un convenio colectivo que garantice igualdad de derechos. Pese a todo, a veces pasa, sí. Todavía.

No obstante, ha habido cambios generacionales también está cuestión. Los mileniales estamos de hecho más cerca que nunca de cerrar la brecha de género laboral que asola a otras generaciones. Las mujeres jóvenes que han entrado al mercado laboral en los últimos diez años están, de media, mejor educadas de lo que estaban sus madres o abuelas, e incluso mejor que sus homólogos masculinos lo están ahora.

En consecuencia, entran al mercado laboral cobrando un 93% de lo que lo hacen los hombres. Es aún menos pero mucho mejor de lo que era hace varias décadas. De hecho, solo el 15% de las mileniales americanas dijeron haberse sentido discriminadas en el trabajo por su género, según un estudio de Pew Research. Y el salario medio por hora ha aumentado 25% en 30 años.

Aunque no todo es optimismo. La mayoría dice estar segura de que a medida que avance su carrera tendrán dificultades. Creen que los hombres siguen teniendo más oportunidades de ascender y temen que, al igual que ha pasado con otras generaciones, una vez que las obligaciones familiares llamen a su puerta, serán ellas quienes mayoritariamente releguen su carrera profesional. Está aún por ver si la melodía cambia de ritmo en unos años.

Crédito de la imagen: Ashley Sophia Clark