La escuela en la India que libera a niñas de la prostitución y las convierte en abogadas

Imagina una ciudad del tamaño de Barcelona en la que todos sus habitantes son vendidos cuando todavía son niños, maltratados sistemáticamente y obligados a ejercer la prostitución hasta con 20 clientes cada día. Sin derechos, sin voz y sin nadie que se preocupe por si podrán soportar un día más unas condiciones de vida inhumanas. Esta es la dura realidad de 1,2 millones de niñas que son víctimas de la prostitución infantil en la India. Un fenómeno que ni siquiera la estricta legislación del país ha conseguido frenar debido a la aceptación social en grandes regiones del país y que la Justicia apenas consigue condenar al 23% de los proxenetas denunciados.

Pero la fundación holandesa Free a Girl (Libera a una chica) se ha propuesto hacer algo para acabar con el infierno de estas niñas. Desde abril, la  School for Justice (Escuela por la Justicia) ayuda a 19 jóvenes que sobrevivieron al abuso de los proxenetas y sus clientes a conseguir la educación necesaria para acceder a la universidad y estudiar la carrera de Derecho. La estrategia es brillante. Según explica al diario Huffington Post la fundadora del proyecto, Evelien Hölsken, el objetivo del proyecto no es solamente rescatar a estas chicas de las garras de la prostitución sino convertirlas en las mejores abogadas y fiscales posibles para erradicar la impunidad de la que gozan los explotadores en la India.

En la India estas chicas no son vistas como víctimas sino como mujeres de mal vivir o simplemente demasiado vagas para trabajar”, resume Hölsken aclarando que esta oportunidad les permitirá lavar su imagen a la vez que contribuirá a que la sociedad entienda la gravedad del problema de la prostitución infantil. “La sociedad nos sigue tratando como algo ajeno, casi como un insecto que no tiene derecho a vivir o a formar parte de la sociedad. Mi familia sigue sin aceptarme”, sentencia Kalyani, una de las chicas rescatadas por la Escuela por la Justicia que, junto a sus compañeras, convive y estudia cada día bajo el mismo techo hasta que por fin pueda acceder a la universidad gracias a una beca.

Pero salvar la vida de estas chicas no es gratis. Mantener a cada una de ellas cuesta 2.970 euros por año, es decir, 56.457 euros que la fundación Free a Girl obtiene a través de donantes en Holanda pero que muy pronto ampliará a otros países permitiendo el rescate y educación de más chicas en la Escuela por la Justicia. De hecho, es muy probable que el programa pronto comience a funcionar en Brasil un país en el que, según Unicef, existen al menos 250.000 niñas que son forzadas a ejercer regularmente la prostitución por sus familias que, en la mayor parte de las ocasiones, ejercen como proxenetas para garantizar una fuente de ingresos fija aunque suponga arruinar la vida de la próxima generación.