El ermitaño que se pasó 27 años solo en el bosque robando a los excursionistas

El estadounidense Christopher Knight pasó 27 años aislado en un bosque de Maine y robando en las cabañas de los alrededores para sobrevivir

Hace 33 años el estadounidense Christopher Knight condujo su coche hasta North Pond, una zona boscosa que bordea un lago en lo más recóndito del estado de Maine. Abrió el maletero, cogió algo de comida y material de acampada, y montó su improvisado campamento en uno de los puntos más escondidos e inaccesibles. A pesar de tener tan solo 20 años, su objetivo en la vida estaba claro: pasar desapercibido el máximo tiempo posible en una zona aislada en la que apenas había algunas cabañas de verano y excursionistas ocasionales. Y vaya si lo consiguió, Knight pasó 27 años solo y en completo silencio. Esta es su historia.

“Chris Knight me dijo que se sentía muy incómodo al estar cerca de otras personas. Al principio pensé que pudo tratarse de una acción específica la que lo motivó. Le pregunté: '¿Cometiste un delito? ¿Había algo de lo que te avergonzaras? ¿Hubo una acción específica?’”, explicaba a la BBC el escritor Mike Finkel, el encargado de narrar las casi tres décadas de ermitaño en su libro The Stranger in the Woods: The Extraordinary Story of the Last True Hermit. 

Pánico a ser descubierto

En su curioso libro, relata que el motivos para el aislamiento voluntario de Knight era mucho más simple de lo que se podría imaginar. "Insistió en que no había nada de eso en absoluto. Dijo que el impulso para estar solo era como una fuerza gravitatoria, todo su cuerpo decía que se sentía más cómodo solo”, declaró Finkel quien describió la experiencia de su protagonista como algo místico. En realidad, el ermitaño le había confesado que jamás se había aburrido y que llegó a un punto de conexión con la naturaleza en el que no distinguía dónde empezaba el bosque de dónde acababa su cuerpo.

Más allá de sus motivos filosóficos, lo más sorprendente en el relato del escritor acerca de Knight es la manera en la que se las apañó para sobrevivir 27 inviernos enteros en una zona en la que la temperatura puede alcanzar los 20 grados bajo cero y sin encender una sola hoguera para calentarse por miedo a ser descubierto. Su método era simple: levantarse a las 3 de la mañana y caminar hasta el amanecer. Así conseguía mantener el calor corporal y, de paso, no cruzarse con nadie durante sus patrullas nocturnas. 

Twitter

Un "hola" en 27 años

Sin embargo, en los 27 años de aislamiento llegó un momento para el que Knight no estaba preparado. Una vez, patrullando en los alrededores de su asentamiento se topó cara a cara con un excursionista que se había salido del sendero. Al encontrarse de frente con él no tuvo más remedio que saludarlo con un escueto "hola" y romper su autoimpuesto voto de silencio. El problema residía en que, como era de esperar, la manera que tenía Knight de sobrevivir incluía continuos robos a las cabañas de los alrededores para obtener herramientas, linternas, comida enlatada, etc.

De hecho, los veraneantes de la zona sabían perfectamente que había un ermitaño en la zona que cada invierno se metía en sus cabañas y acababa llevándose aquellas cosas que le resultarían más útiles para sobrevivir un año más. En total, Finkel calcula que realizó más de 1.000 robos provocando que la policía del condado no tuviera más remedio que actuar y tenderle una trampa. Knight fue pillado en el interior de una cabaña y tuvo que pasar siete meses en prisión. Fue durante su tiempo de reclusión cuando accedió a hablar con el escritor y dejar constancia de este surrealista ermitaño del s.XXI.